Efraín Borrero Espinosa
El ingenio y talento creativo de los lojanos se ha manifiesto desde siempre. En los últimos años las innovaciones se han hecho presente a través de emprendimientos que aprovechan recursos locales, así como de proyectos tecnológicos. Las universidades locales se han constituido en el epicentro de esos grandes avances.
Algunos nombres se han destacado, como los de Kevin Loja, Hernán Rivera y Alberto Rivera que, junto al docente universitario, Jonathan González, representaron a nuestro país en un prestigioso concurso internacional en São Paulo, Brasil, en el que expusieron el desarrollo de su trabajo para cambiar la forma en la que se recicla el plástico.
María José Valarezo y María Gabriela Punín participaron en un evento internacional desarrollado en Taiwan para exponer su proyecto “Desarrollo de biopolímeros a partir de almidón de corteza de yuca y cáscara de plátano”, que fue galardonado.
Cristian Ramírez y Verónica Barros son los inventores de un brazo que tiene muchas ventajas tecnológicas. Se trata de una prótesis que beneficia a personas que han perdido la movilidad en esa parte del cuerpo.
Existen muchos otros nombres de lojanos que se han distinguido por su capacidad creativa e innovadora poniendo el nombre de Loja por todo lo alto, como lo hizo años atrás Patricio Sánchez Izquierdo, quien por más de tres décadas, con su ingenio y dedicación, llenó de palabras cruzadas diarios y revistas de todo el país y logró el gran éxito de elaborar crucigramas gigantes, los más grandes que se haya creado en el Ecuador por una sola persona, impresos por separado por Diario Últimas Noticias..
Con Patricio compartimos cada viernes el programa “Meridiano” de la Cadena Radial Centinela del Sur / La Hechicera, ya que es un distinguido colaborador a través de su columna periodística “Travesía”. No lo conocía personalmente hasta que se dio la oportunidad en una cena de camaradería. Departimos amistosamente y fue la ocasión para conocer su otra faceta de habilidoso diseñador de crucigramas, que es un pasatiempo consistente en llenar con letras las casillas de una cuadrícula de modo que formen, en sentido horizontal y vertical, las palabras determinadas por definiciones dadas.
Son un verdadero rompecabezas en el que la paciencia juega un papel primordial. Hay personas que buscan los crucigramas para matar el tiempo y se llenan de satisfacción cuando cumplen el objetivo final.
Si para para quien se propone resolver un crucigrama es una tarea compleja, con mayor razón para el que lo genera. Pero para Patricio Sánchez, luego de tanta práctica, el asunto resulta tan sencillo como para una enfermera poner una inyección.
Me comentó que todo comenzó en 1991 mientras esperaba la salida de su hija de la escuela. Se acercó a una señora que vendía caramelos, cigarrillos y diarios de circulación nacional a la entrada del Banco de Loja. De entre los periódicos concitó su interés el diario La Razón que circulaba por la tarde en Guayaquil. Sentado en una banca del Parque de Santo Domingo revisó las páginas del periódico con el propósito de encontrar un crucigrama para resolverlo, pero no había.
Esa fue la motivación que lo condujo a pensar en la posibilidad de elaborar crucigramas con la perspectiva de ofertarlos a ese Diario. Tomó las medidas del periódico y empezó a trazar una cuadrícula. Él sabía cómo resolverlo, pero otra cosa era elaborarlo. Dice que fue un reto verdaderamente difícil y que le tomó dos meses completar apenas diez crucigramas.
Evidentemente que en Patricio se fue amasando la posibilidad de hacer de ese arte un modo de vida, pero no tenía idea de cómo hacerlo y a qué precio. Así que llamó al diario La Razón y tomó contacto con uno de sus ejecutivos para ofrecerle lo que había producido. Se le dijo que envíe el material para revisarlo, pero prefirió entregarlo personalmente.
Viajó a Guayaquil lleno de incertidumbre, pero también con fe en el trabajo realizado. Se reunió con los ejecutivos de la empresa quienes valoraron el producto presentado y la negociación fue breve; acordaron ocho mil sucres por crucigrama, pero con la condición de que sea uno diario.
Patricio con todos sus arrestos les dijo que no hay problema, que los enviaría por Cooperativa de Transportes Loja. Y así ocurrió. Cuando se publicó el primer crucigrama se sintió el hombre más feliz del mundo. Ese día, probablemente muchos lojanos no pudieron conseguir el diario porque Patricio compró varios ejemplares para regalarlos
En esa época, las cuadrículas debían trazarse a mano, con regla paralela y escuadra. La tecnología de copiadoras y computadoras era todavía muy limitada. No le quedaba otra alternativa que recurrir a lo que aprendió en la carrera de Ingeniería Civil, la que cursó hasta el décimo ciclo. Desempolvó la mesa de dibujo, lavó los rapidógrafos y, manos a la obra. Pero lo más importante en esas tareas fue la ayuda que de una u otra forma le brindaron su esposa e hijas.
En poco tiempo su capacidad se multiplicó y logró crear un crucigrama diario; luego hacía dos, hasta llegar a cuatro. Se volvió un experto y, por supuesto, con la experticia llegó la paz interior, la estabilidad económica; pero lo más gratificante, trabajar desde casa y con su familia.
Su trabajo por cerca de cuatro años para La Razón comenzó a cimentar su prestigio a nivel nacional, lo que le permitió colaborar en las revistas La Onda, El Agro, Vistazo y Estadio.
Mientras trabajaba para medios de Guayaquil, surgió la oportunidad de colaborar con diario La Hora, que entonces solo circulaba en Quito. Permaneció allí cerca de cuatro años. Durante ese tiempo también colaboró con la revista TV Guía y con Ecuador Agrícola.
El Grupo El Comercio le abrió las puertas para ser el crucigramista del vespertino Últimas Noticias. Permaneció 25 años en ese diario, una experiencia que a no dudar pocos han tenido la dicha de vivirla.
Aunque seguía trazando los crucigramas a mano, experimentó con gran éxito nuevos formato, como sopa de letras, frases célebres, mini crucigramas, palabras escondidas, rompecabezas, caracolas y otros, alternativas que, quizá, le permitieron mantenerme tantos años como crucigramista.
También colaboró con Diario Expreso y Diario Extra que forman un mismo grupo editorial. Así mismo, con el diario El Nacional de Machala, el diario El Tiempo de Cuenca con su revista infantil Panas, y diario Convisión de Ambato.
Un momento inolvidable para Patricio fue cuando recibió la llamada telefónica de Fabiola Castellanos de la Cervecería Nacional, quien le manifestó que están creando un contenido para llegar a sus clientes de tiendas y en él deseaban incluir algún tipo de pasatiempo. Le dijo con toda sinceridad que habían averiguado por expertos en la materia y que recibió recomendaciones de personas entendidas en Venezuela y Costa Rica; sin embargo, alguien mencionó Loja, refiriéndose a Patricio, con quien finalmente convino el trabajo.
Le pidió toda la información del producto y pocos días después tenía en su correo tres diseños. Le gustó especialmente uno: un crucigrama con forma de botella. Así fue como mantuvo relaciones comerciales por alrededor de tres años. Luego se implementó pasatiempo para otro producto: Su Tienda.
En su querida Loja logró otro gran objetivo: elaborar el Primer Crucigrama Comercial para promocionar la naciente cooperativa de ahorro y crédito Cacpe – Loja, en 1992. Propuso al diario El Siglo realizar un concurso de crucigramas con publicidad de la CACPE. El premio era de diez mil sucres en certificados de aportación para quien resolviera correctamente el crucigrama.
También lo hizo con diario Crónica para promocionar la Mutualista Pichincha, siendo su gerente Pablo Valdivieso Cueva, quien acogió la idea con entusiasmo. Años después retomó esta propuesta con Últimas Noticias para promocionar el Pozo Millonario. Luego vendrían otras firmas comerciales.
Con los años se volvió más diestro en su oficio y empezó a hacer machotes; así nació el cuaderno de caligrafía y redacción con el nombre de Tachita, en honor a su esposa, como cariñosamente la llaman sus hijos y nietos.
Patricio Sánchez Izquierdo, el gran crucigramista del Ecuador, es un lojano sencillo que ha hecho de su talento el medio para la consecución de grandes objetivos que lo han colmado de satisfacciones. Con abnegación y sacrificio ha erigido el orgullo lojano y se ha constituido en ejemplo edificante para su familia y la colectividad en general.
