Aún no se erradica el analfabetismo

Luis Antonio Quizhpe

En uno de sus delirios tremens, de una sabatina del año 2015, el Eco. Rafael Correa, seudoideólogo del socialismo del siglo XXI, le dijo al país dos mentiras: 1) Que se había erradicado la fiebre aftosa y que el ganado vacuno podrá ser explotado sin peligro y que la carne podría exportarse a los países vecinos. 2) Que ahora vivimos nuevos tiempos porque en el Ecuador ya no hay analfabetos. Los ingenuos le creyeron ciegamente y ponderaron la gestión de su fanfarrón de Carondelet.

Pero, semejante despropósito lo dijo con chispa, propio de un populista demagogo que inventa mitos y ficciones para mantenerlo al pueblo engañado y con ese ardid conservar los votos cautivos; cuando en la realidad Ecuador, según la UNESCO en el año 1015, tenía una tasa de alfabetización de 94.46%, lo que implicaba que un 5.54% de la población adulta era analfabeta. Los fanáticos y la casta de los ricos aplaudían semejantes falacias porque eran dichas con tanto ingenio, semejante al cuentero de Muisne, Dante Reyes.

Ahora, según el INEC, la tasa de analfabetismo en Ecuador ha disminuido del 6,8% en 2010 al 3,7% en 2022. Esto representa una reducción del 3.1, lo que significa que más de 199,000 personas se alfabetizaron, aunque en las zonas rurales todavía hay una tasa del 6,8%, mientras que en las urbanas el 2%; en relación a los grupos étnicos, la población indígena ha disminuido del 20,4% al 11,9%, montubia del 12,9% al 8,4% y afrodescendiente del 7,6% al 4,3%; y, respecto a adultos mayores hay una reducción de 11,3 aunque sigue siendo el grupo etario con la tasa más alta de analfabetismo, con el 16%.

Tal situación se ha superado, desde aquel tiempo a esta parte, porque los gobiernos de Moreno, Laso y Noboa han implementado estrategias para reducir la tasa del analfabetismo con: 1) Programas de alfabetización como el Proyecto Nacional de Alfabetización EBJA. 2) Acceso a la educación en los últimos años, en las zonas rurales, en especial. 3) Inversión en infraestructura educativa para mejorar la calidad y accesibilidad a la educación. 

Entonces, con los datos precedentes se demuestra que Correa le mintió al país, por cuanto ahora, después de 10 años aún hay analfabetos en la población indígena de las zonas rurales, en la montubia, en la afrodescendiente y en los adultos mayores. Que ha bajado considerablemente la tasa, es cierto, pero jamás podríamos afirmar que el analfabetismo en el Ecuador se haya extinguido.

Y, la Metodología de Freire persiste, porque los maestros conciben como materia prima del proceso educativo la realidad inmediata y los problemas sociales cotidianos que viven los analfabetos. La sala de clases y el entorno escolar se reemplazan por una unidad flexible de organización de trabajo pedagógico. Trabajan con los “círculos de cultura” formados por pequeños grupos que funcionan en los lugares de trabajo o residencia. Se redefinen las relaciones pedagógicas y el papel del profesor quien, al interior de los círculos es un coordinador del proceso de enseñanza y aprendizaje, promueve el diálogo entre quiénes se educan y propicia la participación activa de los actores en la gestión y el desarrollo de los aprendizajes.