Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Cada año nacen nuevas drogas en los laboratorios de investigación en universidades, compañías farmacéuticas y organizaciones criminales; en los laboratorios de investigación para manipular la bioquímica humana enviando estímulos electrónicos al cerebro, pero buscar la felicidad mediante la manipulación biológica no será muy sencillo.
Epicuro advirtió que la búsqueda desmesurada, los haría más desgraciados; Buda Afirmo más radicalmente: al buscar las sensaciones placenteras es la raíz misma del sufrimiento; las sensaciones son solo vibraciones efímeras y sin sentido porque siempre ansiamos más, las sensaciones placenteras desparecen con la misma rapidez con la que surgen; hoy en día la humanidad está interesada en la felicidad, sin importar, lo que digan los monjes en las cuevas del Himalaya o los filósofos en sus torres de marfil, para el humano la felicidad es placer y cada año las investigaciones científicas y la actividad económica se orienta a la felicidad; desgraciadamente la evolución no adoptó al Homo Sapiens, para que experimente el placer constante; habría que cambiar nuestra bioquímica y modelar nuestro cuerpo y nuestra mente, para que en el siglo XXI “Garantizar la felicidad global”, de un placer perpetuo.
Al buscar la dicha y la inmortalidad; los humanos tratan de ascender a dioses, no solo por esas cualidades divinas, sino para superar la vejez y la desgracia, adquiriendo su propio control divino y sustrato biológico, para modificar nuestro sistema y manipular nuestros órganos, emociones e inteligencia, la fuerza de Hércules, la sensualidad de Afrodita, la sabiduría de Atenea, la cura de Dionisio, mediante la ingeniería biológica, Ingeniería ciborg e ingeniería de seres no orgánicos.
La Ingeniería ciborg irá más allá y fusionará el cuerpo orgánico con dispositivos no orgánicos, como miembros biónicos, ojos artificiales o millones de nanorrobots, que navegaran por nuestro torrente sanguíneo, diagnosticando problemas y reparando daños, un cuerpo de esta magnitud superara en capacidades a cualquier cuerpo orgánico.
Durante miles de millones de años, la historia está llena de turbulencias tecnológicas, económicas, sociales y políticas, solo la propia humanidad permaneció inalterable; las estructuras profundas de la mente humana siguen siendo iguales, esta es la razón de la que todavía podemos vernos entre las páginas de la Biblia, en los escritos de Confucio o las tragedias de Sófocles y Eurípides, sin embargo cuando la tecnología nos permita remodelar la mente humana, Homo Sapiens desaparecerá de la historia humana, y se iniciara un tipo de proceso completamente nuevo.
Con la transformación de Homo Sapiens a Homo Deus, y con dicha capacidad conseguir la divinidad, por cierto no mal interpretando la palabra divinidad que no es una cualidad metafísica vaga y no es lo mismo que omnipotencia, cuando se dice transformar a los humanos en dioses, pensamos en los dioses griegos o de los devas hindúes, y no en el omnipotente padre bíblico que está en los cielos.
