Las teorías educativas son el conjunto de ideas y enfoques que buscan explicar cómo ocurre el aprendizaje y cómo se puede mejorar la enseñanza. Se basan en disciplinas como la psicología, la sociología y la filosofía, y ofrecen marcos para comprender la relación entre el estudiante, el docente y el entorno educativo. En una entrega anterior expuse sobre la pedagogía crítica de Freire, difundida a finales del siglo XX, ahora hablo sobre la hipótesis conductista que tuvo su apogeo a principios del siglo XX.
El conductismo, basado en la corriente psicológica, se centra en el comportamiento observable y medible de los individuos, más que en los procesos mentales internos. Considera que la conducta es aprendida a través de la interacción con el entorno y que puede ser modificada mediante el uso de estímulos, respuestas, refuerzos y castigos. Se utiliza en la enseñanza programada, el aprendizaje por reforzamiento y el diseño de entornos de aprendizajes controlados.
Según elproyectodeclase.com las características del conductismo son:1) Comportamiento observable, solo es válido lo que puede ser visto y medido directamente, pero no a través de la introspección. 2) Estímulo-respuesta, la conducta se entiende como una respuesta a un estímulo del ambiente y, el objetivo es identificar y analizar estas relaciones causales. 3) Influencia del ambiente, el entorno juega un papel fundamental en la formación de la conducta humana, donde se moldean los patrones de respuesta. 4) Método experimental, basado en el uso de experimentos controlados para estudiar y manipular el comportamiento. 5) Aplicaciones prácticas, en áreas de la educación, la terapia y la modificación de la conducta.
El conductismo lo sustentan los científicos Watson que dice: “Cualquier cosa que el hombre puede hacer, pensar y sentir, debe ser descrito en términos de actividad observables y medibles”; Pavlov: “¡Aprende, compara, recopila los hechos!” Skinner: “Lo que las personas sienten es tan importante como lo que hacen”. Mira al hombre como un ser humano que responde a su entorno y que su comportamiento puede ser moldeado y cambiado mediante experiencias específicas, lo que ha llevado a prácticas educativas y terapéuticas fundadas en el reforzamiento positivo y negativo, aportando en áreas de la educación, la sicología clínica y la gestión organizacional.
En síntesis, para esta teoría, el condicionamiento es la base del aprendizaje porque todo comportamiento es aprendido del entorno a través de la subordinación. Nos enseña que el comportamiento puede ser modificado y alterado mediante técnicas, proporcionando una perspectiva que busca entender la conducta humana a través de la observación, el análisis de estímulos y respuestas y la aplicación de principios de aprendizaje basados en el condicionamiento y el refuerzo; aunque hay criterios en pro y en contra. En lo positivo, por el logro de la conducta deseada que posibilita la planificación, organización y regulación de la conducta del alumno. Como negativo, que mecaniza al alumno a una posición pasiva; acarrea al aprendizaje al reduccionismo y deshumanización porque la recompensa a los estudiantes provocaría la pérdida de interés. En todo caso depende de la iniciativa, vocación, experiencia y formación del maestro para su aplicación en el aula.
