Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
En el siglo XVIII, Homo Sapiens era como una misteriosa caja negra, cuyos mecanismos internos trascendían a nuestra comprensión; en lugar de ello, genetistas y neurocientíficos, dan una respuesta mucho más detallada en razón de tales y cuales procesos electroquímicos que tiene lugar en el cerebro, modelados por una determinación constitución genética; el último clavo en el ataúd de la libertad lo proporciona la teoría de la evolución; desde la misma forma que la evolución no puede armonizar con almas, tampoco lo puede hacer con el libre albedrío, porque si los humanos son libres, como pudo haberlos modelado la selección natural.
Dos yos diferentes en nosotros: el yo experimentador que es nuestra conciencia constante, y el yo narrador es el intérprete del cerebro izquierdo en su razonamiento lógico: el cerebro humano está compuesto por dos hemisferios y existen diferencias emocionales y cognitivas entre los hemisferios; el yo experimentador, y el yo narrador no son entidades totalmente separadas, están fuertemente entrelazadas.
En el siglo XXI , tres acontecimientos prácticos pueden hacer que las creencias antiguas queden obsoletas: Los humanos perderán su utilidad económica y militar, de ahí que el sistema económico y político dejen de atribuirles mucho valor; el sistema seguirá encontrando valor en los humanos colectivamente pero no en los individuos; el sistema seguirá encontrando valor en algunos individuos, pero estos serán una nueva élite de súper humanos mejorados y no la maza de la población; las ciberguerras pueden durar solo unos minutos, y no años como las experimentadas en el pasado; hay muchos casos que los algoritmos orgánicos hacen mejor que los no orgánicos; el 10 de febrero de 1996, el Deep Bleu de IBM derroto al campeón mundial de ajedrez Garri Kasparov, con lo que se puso fin a esta afirmación concreta de la preeminencia humana.
El proyecto más ambicioso es el llamado Google Baseline Study, Google intento construir una base de datos gigantesca sobre salud humana, estableciendo el perfil de “Salud Perfecta”, con suerte este permitirá identificar incluso las menores desviaciones del umbral de base y alertará a las personas que empiecen a desarrollar problemas de salud como el cáncer, con lo que podría evitarse.
A principios del 2016, las 62 personas más ricas del mundo, tenían tanto dinero como los 3600 millones de personas más pobres, la población mundial es de alrededor de 7200 millones de personas lo que significa que los 62 multimillonarios acumulan tanta riqueza, como toda la mitad inferior de la humanidad; la medicina del siglo XX, aspiraba a curar a los enfermos, la medicina del siglo XXI aspira cada vez más a mejorar a los sanos; en la actualidad la tasa de mortalidad está cayendo en países tecnológicamente avanzados como Japón y Corea del Sur, donde se realizan esfuerzos prodigiosos en la crianza y educación de cada vez menos niños, de los que esperan cada vez más futuro.
Es imposible que las nuevas religiones surjan de las cuevas Afganistán o de las madrazas del Oriente Medio, es mucho más posible que surjan de laboratorios de investigación, prometiendo y conquistando el mundo, mediante la salvación con los algoritmos y genes, y la religión de los datos afirma que los humanos ya han terminado su tarea cósmica y que ahora deberán pasar el relevo a tipos de entidades completamente nuevos.
