Ágata y su singular Luna

Sandra Ludeña

En mi agenda periodística a propósito de estos comentarios, estoy en temporada de artesanos, por esto, hoy traigo una historia de manos creativas femeninas, dispuestas a la belleza. En uno de los días próximos pasados, deambulando por la ciudad de Loja, encontré un lugar encantado, se trata de Estética Ágata, en la calle Azuay entre Bolívar y Sucre, y la historia se desarrolla así:

Pasaba yo por la acera derecha de quién camina de este a oeste, por la calle Azuay, andando con ligereza y pensando en la declinación del día. Miraba con ojo creativo local por local, imaginando cómo sería el ambiente de estas calles, si todos supieran captar la atención de su público objetivo.  Así es que desde el Edifico de Juan Loján en la esquina de la Azuay y Bolívar, y de allí, en horizontal, por lo que se diría esa acera azuaya, veía bazares, almacenes para el hogar y más; pero en el centro, una lámpara tipo semáforo, me anunció la estética y barbería, y en el umbral, una hermosísima felina, de cabellos blancos con gris y rayos amarillos, fue el atractivo de la tarde.  

La gata salió a ver la puesta del sol, allá por el Villonaco, cuando el astro se despide hasta el siguiente día. Concentrada en el sol estaba, con sus grandísimos ojos verdes, cuando yo pasaba y fue allí que, abandonó su abstracción y se alejó cantoneándose como sensual fémina.  Al verla irse, pensé que podría ser raptada y lo advertí en la estética.  Ante mi alerta, una joven salió y la rescató para reintegrarla a su puesto de labores. Al saber que allí había una operaria gata, quise ingresar, el ambiente es tan acogedor que enamora y, la energía de tres féminas que operan en el establecimiento, encanta el corazón.  La promesa del lugar es lema, “Ante cualquier mal momento, cambia de look”.

Sonia Rocío Iñiguez Ortega es la gerenta-propietaria, se graduó en belleza a los trece años de edad, lleva 25, en su estética, tiene tres hijas humanas y una adoptiva (la gata Luna).  En Estética Ágata trabaja con su hija Florella, es psicopedagoga y tiene una segunda profesión en la rama de la belleza. Y con “Luna, que es la mascota de la estética, tiene página en Tik Tok y miles de seguidores.  Según narran, la gata es un regalo de una clienta, y tiene ascendencia argentina, ahora, vive y labora en Estética Ágata, como símbolo de belleza.

Sonia cuenta que hay clientas que al igual que yo, llegan atraídas por la presencia de Luna, pero al conocer y tratar con Florella, o al probar los servicios y al comprobar la propuesta única de valor de su establecimiento, se quedan cautivados y siempre vuelven.  Es que, tanto Sonia como Florella son artistas para embellecer al humano, la lista de servicios es enorme, pero llama la atención, los tratamientos de uñas, en los que ya sea con la manicure o con el pintado tradicional, o con uñas acrílicas, o pintado semipermanente con gel o poligel, se crea manos de verdaderas féminas. Las limpiezas faciales profundas con fototerapia y el yoga facial con estimulación de fotocorriente, son extra mundo, donde la piel facial es verdaderamente consentida.  

Mas, Sonia Iñiguez es conocida por su expertice en tintes de cabello con iluminaciones y también con la técnica del Balayage, para iluminar cabello fino.  Hace tratamientos de nutrición para cabellos débiles y, los cortes tanto para mujer y hombre.  En corte masculino dice hacer corte Fada Navaja (bien rebajado tipo barbería).

Florella es especialista en maquillaje, no solamente maquillajes estéticos de acuerdo al tipo de piel, sino también, maquillaje artístico, incorporando diseños, colores llamativos y elementos decorativos, usados para actos artísticos, por estudiantes de escuelas, colegios, universidades o academias en general.

Estética Ágata tiene tres puestos de trabajo para cortes y maquillajes con sus respectivos espejos, dos puestos para uñas, dos sillones de espera y, un Pulpo eléctrico, con tres brazos y lámpara infra roja, para iluminar las iluminaciones, y así hacer clientes más brillantes.

En el local de Estética Ágata hay flores por todo lado: un caballito de mar que es muestrario de uñas, con piedra del rio para recordarnos la belleza de la naturaleza; pero, además, el local tiene amor de Luna, para tener presente la dedicación y respeto a los animales; con Florella Chamba para enseñarnos lo maravilloso que es ser atendido y comprendido con ese poder femenino.