Macará, mi tierra linda

Alfredo Suquilanda

Con gran acierto uno de sus recientes cantares expresa: “Como Macará, otro no habrá”, y es una gran verdad, tierra de gente culta, honesta y sincera. Por su clima un poco caliente, sus agricultores cosechan un arroz de gran calidad y prestigio internacional.

Cantón de famosos cantantes, autores, compositores e intérpretes. Constituido como cantón el lunes 22 de septiembre de 1902. Tiene una superficie de 574 kilómetros cuadrados y su población bordea los 19 .000 habitantes, 16.000 urbanos y 3.000 rurales.

Su temperatura va de los 15 a los 30 centígrados.

Se conoce que la palabra : “ MACARÁ”, quiere decir : “TIERRA DEL CUERO”, denominación que se debe a que en este tan bello lugar, la actividad comercial con los pueblos vecinos era la de vender cueros de res y de chivo, como también productos cultivados, a cambio de medicina, sal y pescado , que traían los “Sechuras”, que vivían al sur  del río limítrofe.

Cuna de bellas mujeres y hombres muy trabajadores. Su altitud va de 300 a 1.600 metros sobre el nivel del mar. Su gentilicio es macareño/a, alto o pequeño, siempre el dueño de un valor sin igual. Su cabecera cantonal es la ciudad de “San Antonio de Macará”, fundada el 26 de octubre de 1719. Sus parroquias urbanas son: Macará y Eloy Alfaro. Sus parroquias rurales son: “Sabiango”, “La Victoria”, y “Larama”.

En Macará, la comunidad y sus gobernantes están decididos a hacer del sector turístico una gran oportunidad para el desarrollo. el cantón Macará con sus tres parroquias rurales, cuenta con recursos materiales e inmateriales maravillosos. Sus paisajes de excepcional belleza, sus balnearios naturales donde se ve por doquier la figura y donaire de la por siempre bella mujer macareña. Su famosa “Feria de Integración Fronteriza del 10 de agosto”, sus festividades septembrinas de cantonización, donde su gente abre las puertas de su casa de par en par, siguiendo la costumbre andaluza del buen anfitrión. En octubre a celebrar también en grande la fundación y qué decir de sus famosos carnavales pletóricos de elegancia y señorío. Como en Macará se cultiva “El mejor arroz del mundo”, su gastronomía es de gran fama, la que junto a la indescriptible hospitalidad de su gente, la convierten en el cantón con hospitalidad, alegría y señorío incomparables.

La cabecera cantonal es la ciudad de “ San Antonio de Macará”, que posee conexiones directas con las parroquias rurales de “ La Victoria”, “Sabiango”, y “Larama”;  además mantiene la vía directa hacia el “Puente Internacional Fronterizo”, que conecta a Ecuador y Perú. Los atractivos de Macará, son: “La Reserva de Jorupe”, “Balneario La Cruz del Panadero”, “Balneario La Lajilla”, “Balneario El Resbalón”, situado en el Barrio “La Mandalá”, a 5 kilómetros de Macará. “Fondos Azules”, emerge de un conjunto de rocas de origen volcánico, a 18 kilómetros de la ciudad de Macará. “ Reserva de Biosfera Bosque Seco”, aquí florecen 40.000 hectáreas de guayacanes, espectáculo que atrae a miles de  visitantes, “Palacio Municipal”,  “Parque de la Madre”, “ El Altar de la Patria”, “Templete María Auxiliadora”, “Iglesia Matriz San Antonio de Macará”, “Urna del Señor Cautivo de Ayabaca”, “Parque Eloy Alfaro”, “Parque Juan Montalvo”, “Parque del Ladrillero”, “Parque 22 de septiembre”, “Monumento a San Antonio”, “Parque Emilio Bustamante Mora”, “Parque Ernesto Román  Jaramillo”, “Parque Carlos Román Hinostroza”, “Parque Velasco Ibarra”, “Parque General Juan Otamendi”, “Parque Manuel Enrique Rengel Suquilanda”, “Aeropuerto José María Velasco Ibarra”, Centro Binacional de Atención Fronteriza CEBAF.

La gastronomía macareña se compone de:   humitas, tamales, empanadas de viento, repe, sopa de arvejas con guineo, ceviche de carne, seco de gallina criolla, seco de chivo , cecina de chancho, náparo de chivo, picadillo , sango,  jugo de tamarindo, bizcochuelo , miel  con quesillo, conserva de mango, alfeñiques, cocadas, panela.

Macará no es solamente una ciudad, un cantón; es una vibración del alma y un concepto de unidad nacional, porque allí se hace la patria que la cuenta entre los cantones de mayores virtudes y bellezas; y que virtud más sublime que ser la Centinela del Ecuador, puerta de entrada solemne, un modo original de ser de la naturaleza y del hombre que ha sabido emanar la pasión por lo heroico con la capacidad para el progreso, un festín de luz en los dinteles del Ecuador
¡Anunciando tu grandeza, oh valiente Macará!