In memorian

Pasa el tiempo y su figura

se agiganta, no decrece,

su silueta resplandece

más allá de las alturas.

Su recuerdo me emociona,

me desgrana una sonrisa,

caminaba tan a prisa

era espléndida persona

Pasa el tiempo y su legado

se transforma en las vivencias,

saturado de paciencia,

y en la risa contagiado.

Los recuerdos hoy son vida

por la sangre, por mis huesos,

por el sol del embeleso,

de mirada acontecida.

Firmamento en desbandada

en sus ojos apacibles,

en sus horas perfectibles,

en sus manos descarnadas.

Tu recuerdo es huella ignota

más allá de la memoria,

de los días de victoria,

de tus logros y derrotas

Padre amado, a la distancia,

al extremo de las horas,

tu figura bienhechora,

aparece con constancia.

Hombre justo a la medida

de tu ciencia, de tu mundo,

de tu análisis profundo

en defensa de la vida

Pasos lentos y precisos

al umbral de la mañana,

en la piel de la manzana

en tus cuentos, tus hechizos.

Nadie muere en la memoria

aunque el cuerpo se marchita,

somos piedra que se agita

sin tener escapatoria.

Padre amado, tus ausencias,

a la mesa, a las historias,

son apenas ilusorias

esperanzas sin presencia.

Tu recuerdo es la divisa

de tus hijos, de tus seres,

nadie escapa cuando muere,

si el recuerdo lo eterniza.