Dicen que el que calla, otorga… y el que murmura, algo sabe. En esta esquina de papel, donde el rumor se viste de gala y la verdad se asoma con sombrero, les traigo lo que se escucha —sin confirmar, pero con mucha curiosidad— en los rincones de nuestra querida ciudad.
Coroneles con corbata
Dicen que Loja se ha vuelto tierra fértil para coroneles en retiro… pero no de descanso. Francisco Mesías en el Consejo Cantonal de Seguridad, Paúl Aguilar en la Judicatura, y ahora Germán Cevallos como flamante intendente general —el cuarto en lo que va del mandato de Alexandra Jara— hacen pensar que las instituciones públicas se están convirtiendo en cuarteles de traje y escritorio. Nadie sabe por qué tanto cambio, pero lo que sí se comenta entre cafés y pasillos es que la seguridad sigue tan insegura como siempre. Eso sí, aseguran que la gobernadora tiene ojo clínico para elegir a los exuniformados, porque según ella, son los únicos que tienen la “talla” para el cargo. ¿Será por el uniforme o por la costumbre de dar órdenes?
Tinoco quiere más piedra en el camino
En Puyango, donde los árboles se hicieron piedra y los votos casi se hicieron polvo, Víctor Hugo Tinoco vuelve al ruedo con la intención de repetir mandato. Dicen que fue el primer alcalde de la provincia en rozar la revocatoria, pero también el primero en sobrevivirla con aplomo y papeleta en mano. Hoy, con la sonrisa intacta y el discurso afinado, busca un nuevo periodo en el cantón que lo vio tambalear… pero no caer. ¿Será que esta vez los árboles votan o que las piedras tienen memoria?
Paro exprés en tierra saragura
Dicen que en Saraguro quisieron encender la mecha del paro indefinido por el subsidio del diésel, pero la chispa duró menos que una serenata sin guitarra. La noche del martes 16 de septiembre, mientras el país ya respiraba calma, nuestros coterráneos salieron con fuerza… y se replegaron en apenas hora y media. La falta de apoyo apagó el intento antes de que prendiera del todo. Eso sí, el gesto quedó anotado: aunque breve, fue firme, como quien dice “aquí estamos”, aunque sea por un ratito.
La Chicha Fest lo bajó
Se lo bajaron. Así, sin más. El intendente general de Policía de Loja, Magno Sarango, dejó el cargo y los rumores no tardaron en fermentar. Dicen por ahí que el cambio se cocinó tras el alboroto en una de las noches musicales de la 196 Feria de Loja, justo cuando la gran Chicha Fest estaba en su punto más efervescente. Aunque nadie lo confirma oficialmente, el murmullo en los pasillos suena fuerte: parece que la fiesta no solo tuvo ritmo, sino también consecuencias. Y como en toda buena chicha, algo se sube… y algo se baja.
Silencio ante los peluditos
En la ciudad que presume de cultura y letras, el maltrato animal parece estar ganando terreno… y el silencio oficial también. En los últimos días, la conmoción se apoderó de los corazones más nobles tras el hallazgo de unos peluditos en condiciones lamentables. Pero mientras los ciudadanos se indignaban, las autoridades optaron por mirar hacia otro lado. Nadie salió a defender a los de cuatro patitas, y eso que tienen más lealtad que muchos de dos piernas. ¿Será que en los despachos no hay espacio para la empatía o que la cultura aún no alcanza a los que no hablan, pero sienten?
Un apagón con sabor a café
Dicen que el fantasma del corte eléctrico se adelantó y decidió hacer su entrada triunfal en plena Prefectura de Loja, justo cuando la agenda “Loja Sabor a Café” comenzaba a perfumar el ambiente. La luz se fue por un lapsito, como quien quiere llamar la atención sin quedarse mucho rato. Nadie explicó el motivo, pero entre flashes, sonrisas y sorbos de café, el evento siguió su curso con elegancia. Al final, el apagón fue solo una anécdota más en una jornada que dejó buen sabor… aunque por unos minutos, en penumbra.
Y así se va el Run Run… por ahora
Entre coroneles con corbata, apagones con estilo, peluditos sin voz y paros que duran menos que un suspiro, esta edición del Run Run se despide con la certeza de que en Loja nunca faltan historias que se cuentan bajito… pero se sienten fuerte. Aquí no afirmamos, solo murmuramos. No acusamos, solo insinuamos. Y mientras el café se enfría y los pasillos siguen hablando, nosotros afinamos la pluma para la próxima entrega. Porque si algo es seguro, es que el Run Run nunca se detiene… solo se toma un respiro.
