Un siglo de existencia del Partido Comunista del Ecuador

César Augusto Correa

elcesarbelt@gmail.com

Hace un siglo, el 20 de septiembre de 1925, se organizó en Quito la primera célula comunista, que se transformaría en el Partido Comunista del Ecuador, que nunca tuvo existencia legal, que sin embargo ha tenido una notable influencia en la historia del país y que en el futuro será mucho más fuerte, por lo que se justifica intensificar las investigaciones acerca de su trayectoria y sus perspectivas.

Desde el comienzo soportó una represión feroz, muchas veces criminal, pues con frecuencia sus militantes y simpatizantes fueron víctimas de viles asesinatos ordenados por funcionarios de extrema derecha. En consecuencia, por motivos de seguridad, los comunistas tenían que evitar dejar rastros de su actividad, reunirse en la clandestinidad, tal como lo hicieron los primeros cristianos, hace dos mil años, cuando sufrieron las persecución del imperio romano y eran arrojados a la arena del coliseo para que se los comieran los leones, cuando eran descubiertos. La historia nos enseña que ni los romanos pudieron sofocar al mensaje cristiano, ni los burgueses han podido eliminar la difusión del comunismo.

Entonces a la luz ha salido poco y no es posible establecer su grado de participación en los acontecimientos del siglo XX en Ecuador.

En la década de los años 30 el PCE aportó con argumentos y con presión política para que se dictara el Código del Trabajo, luego, en el resto del siglo influyó para que se desarrollara el Derecho Social: la protección a menores, la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, el respeto a las culturas autóctonas, la afirmación de los DDHH, las garantías a las organizaciones laborales y populares, las medidas para mejorar las condiciones de vida de los obreros.

En la dictadura de Carlos Arroyo del Río se aliaron a los partidos de derecha para derrocarlo y promover una Asamblea Constituyente que aprobó una Constitución progresista, que la derecha no soportó por mucho tiempo y Velasco la derogó un año después. (La historia se repite, hoy la derecha quiere derogar las Constitución de 2008, por su avanzado espíritu democrático)

El PCE se inscribió en el proyecto de globalización del Partido Comunista de la URSS, que trataba de organizar a los proletarios de todos los países del mundo en una solo y único partido; de ahí que para el PCE lo que era bueno para la URSS, era bueno para el mundo entero.

El éxito de la Revolución Cubana aceleró el crecimiento de las organizaciones comunistas de América Latina, lo que el imperio trató de neutralizar mediante la creación de organizaciones supuestamente de extrema izquierda, que los años 70 y 80 le disputaron el terreno entre los estudiantes y los trabajadores, con violencia descontrolada, que efectivamente le quitó al PCE el ingreso de muchos buenos y verdaderos revolucionarios.

¿Por qué es un partido pequeño, a pesar de cien años de lucha? Tenemos respuestas a discutir. 1.- Por su ateísmo, impenetrable en un pueblo profundamente creyente; 2.- Por el escaso desarrollo de la industria, que no provee de un proletariado numeroso; 3.- El desinterés olímpico de la academia por la Filosofía; 4.- El desconocimiento de la Historia del Ecuador y del mundo; 5.- La batalla ideológica desplegada a través de los medios de comunicación colectiva, que despiadadamente inventan a diario aborrecibles calumnias contra los revolucionarios; 6.- La brutal represión física ejercida contra sus militantes; 7.- El uso de tácticas inadecuadas para nuestra formación económico-social…

Por la estrecha dependencia de la URSS, al disolverse ésta, el PCE perdió posibilidades de acción, porque partes importantes de su ideología se quedaron sin sustento. Asunto que no ha sido analizado y debatido a fondo, lamentablemente, porque de ello se podría aprender excelentes lecciones políticas para el siglo XXI.

Actualmente el PCE prefiere mantener un perfil bajo. Se cumple este primer centenario sin que se realicen los actos académicos que merece.