Nos contentan con bonitos,
con ayudas momentáneas,
como en tiempo de campaña:
inclusive, con chanchitos.
Como ven, los regalitos,
al apuro y sin medida,
nos complican más la vida
porque solo es un ratito.
Lleve, lleve su chanchito,
lleve, lleve su ayudita,
el gobierno grita y grita
a capela o parlantito.
Este paro, de a poquito,
cobra fuerza y se evidencia,
llegará la efervescencia,
ya mismito y desde Quito.
No es que quiera que suceda,
pero el hecho se aproxima
más letal que gasolina
y la paz se pone en veda.
Nuestra patria ya no rueda
con prestancia y rapidito
por la culpa del parito
que está vivo y no se aceda.
Aunque raro nos parezca
se mantiene y no acaba,
lo mantienen a la brava
por si acaso desfallezca.
Al final es una pesca,
sí señor, los dirigentes
empujados por su gente
ganan fama, nombradía.
Hablen, hablen, no sean malos
con verdad, modestia y arte
y que ganen las dos partes
la CONAIE y el tres palos.
Esperemos convencidos
que la paz se haga presente
por el bien de nuestra gente
que hoy por hoy están jodidos.
