Resiliencia y Dua en el aula

Juan Luna

Quilanga, 15 de octubre 2025

La educación está consagrada en la proclamación Universal de los Derechos Humano como un derecho universal y de acceso para todos, los estados, en el caso de Ecuador, expresa en constitución del 2008 como un derecho fundamental y una obligación ineludible del estado; el Código de la niñez y adolescencia, la LOEI y su Reglamento promueven y garantizan su primacía para niños, niñas y adolescentes.

Con la garantía de la legislación, la importancia de la educación en medio de la complejidad del mundo, debe, desde la innovación, la justicia, la solidaridad dar respuestas a las inquietudes de la niñez, de la juventud y de la sociedad en el marco de un Diseño Universal de Aprendizaje, cuya razón de ser son los estudiantes.

Así, en el aula, lo primero que tenemos que aprender es a reconocer que todos los niños, niñas y adolescentes aprenden de diversas maneras, -“múltiples formas de representación, de acción-expresión y de participación”, las prácticas, espacios y materiales educativos deben ser adaptados a los diferentes estilos de aprendizaje individuales o grupales en entornos escolares flexibles, considerando los recursos tecnológicos como aliados en el proceso de enseñanza-aprendizaje .

La resiliencia en el aula es entonces una condición sine qua non para acompañar, desarrollar y evaluar aprendizajes, destrezas, competencias y habilidades durante el proceso y que perduren en su vida.

Parafraseando a José Carlos Bermejo (2011) “la resiliencia nos proporciona un cambio de mentalidad: de pensar en las dificultades a pensar en las posibilidades. Un camino hacia constructos positivos y posibilistas”. Entonces, el docente junto a sus estudiantes estamos llamaos a sobreponernos al dolor emocional y asumir la gestión de actitudes, aptitudes y estilos de vida en la enseñanza-aprendizaje, para pasar del viejo discurso de «aguantar», a desarrollar una verdadera capacidad de sobreponerse a la adversidad, adaptarse positivamente y al final salir fortalecido.

Desde mi camino quiero compartir algunas ideas que pueden aportar a esta vocación y ejercicio docente:

1.Ayudar a los estudiantes a identificar, expresar y regular sus emociones para superar la adversidad y responder con serenidad y creatividad.

2.Resiliencia no se limita a resistir, sino implica darle sentido a la dificultad.

3.Perseverancia, adaptabilidad y creatividad para enfrentar los desafíos y resolverlos.

4.Fortalecer el triángulo educativo: unidad educativa-familia-comunidad, pues nada se construye de manera aislada y permite que el estudiante tenga referentes coherentes y solidarios.

5.Compartir en el aula historias de superación y testimonios de personas que superaron la adversidad permiten a los estudiantes tener referentes positivos.

6.La evaluación debe reconocer el esfuerzo, la constancia y la capacidad para levantarse de los errores

DUA fortalece la resiliencia en el aula porque favorece la inclusión, la igualdad de oportunidades, el respeto a la diferencia, espíritu colaborativo que fortalece la solidaridad entre los estudiantes; a los docentes, nos hace un llamado a revisar constantemente nuestras prácticas en el ejercicio docente y desarrollas nuevas habilidades que respondan a los intereses y necesidades de cada aula.

Desarrollar la resiliencia implica formar personas que no solo soporten la adversidad, sino que la transformen en oportunidad. Requiere ejercer una pedagogía del cuidado y acompañamiento que termine por regenerar el tejido humano y social.