Fortalecer la democracia: objetivo fundamental de una nueva Constitución

Numa P. Maldonado A.

El Paro indígena, largo, violento y en buena hora parcial, provocó cuantiosas pérdidas económicas y gran malestar, particularmente en la provincia de Imbabura y en menor medida al resto del país…Y representa la cara más visible de lo que hoy es el Ecuador: un país con democracia débil, hibrida, que raya en la pseudo democracia, cuyos problemas principales son la inseguridad  vinculada al auge del crimen organizado y la falta  de empleo, que elevan los índices de pobreza extrema y malestar. Esta situación que vive el Ecuador afecta, en mayor o menor medida,  a gran parte de América y al resto del mundo, y responde a una  causa madre poco visibilizada por la mayoría de politólogos nacionales: la encarnizada lucha por la captación del Poder a través de oscuros intereses geopolíticos mundiales de mayor envergadura y complejidad, que utilizan todo tipo de medios incluyendo al crimen organizado (drogadicción forzada de la población, migración masiva, trata de personas, minería ilegal, contrabando …) y a las ideologías extremistas y totalitarias que constituyen  un movimiento internacional con muchos seguidores fanáticos o ingenuos.

Ante ese tenebroso panorama, el país inicia el próximo 16 de noviembre el evento electoral que convoca a discernir sobre cuatro preguntas: 3 de referéndum y una de consulta para sustituir o no la actual Constitución de 2008.  La razón principal para presentar la Consulta sobre cambio de Constitución, se fundamenta en la obsolescencia de la misma y el señalamiento que ha contribuido a conformar el clima de inseguridad y  violencia con impunidad que vivimos … Desde luego hay mucha gente que piensa diferente y, con el derecho que le asiste, promociona el voto negativo.

Recuerdo a mis lectores algunas razones de los partidarios de una Nueva Constitución:  

La actual tiene 444 artículos y estadísticamente es dos veces más extensa que el promedio de constituciones a nivel mundial, de 20.000 palabras (es una Constitución “reglamentaria” y  de corte ideológico) ; es muy generosa en otorgar exagerados derechos, incluso a los delincuentes y criminales (y en contra, carece de estímulos para los ciudadanos honrados) ; no es flexible como la mayoría sino rígida, con candados que impiden rápidas reformas o enmiendas; impide la inversión extranjera o, en el mejor de los casos, no ofrece seguridad a esa inversión; proclama la plurinacionalidad del Estado en contra del fortalecimiento de la unidad nacional de la república; otorga  la libre impunidad parlamentaria; permite la ciudanía universal: cualquier persona, con buenos o malos antecedentes,  puede ingresar al país… Vale resaltar que la Constitución de 2008 tiene también aspectos positivos, como los derechos a la naturaleza, el intento de introducir el Sumak Kawsay (buen vivir) y las buenas prácticas de la economía social y solidaria como políticas de Estado, lamentablemente violados por la corrupción y el crimen organizado (minería ilegal, deforestación  permitida…).

Desde luego, el camino a una Nueva, Buena y Democrática Constitución, hecha para el país y con larga vida, no para un grupo, o un partido político, o una ideología, todavía es incierto…Aún en el caso de que triunfara el Si en las elecciones de Noviembre, mucho dependerá de las personas que la redacten (que elijamos) y,  luego,  de que el texto sea aprobado en comicios nacionales y , especialmente, que sea una Constitución que oriente el país a una democracia plena y larga, con paz, libertad y bienestar