Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez
El ayurveda es un sistema de conocimiento ancestral, originario de la India, una de las medicinas más antiguas del mundo. Significa “la ciencia de la vida” y su propósito no es solo sanar, sino enseñar a vivir en equilibrio.
Traigo este tema dado que el ayurveda parte de la idea de que todo lo que existe: el cuerpo, la mente, las emociones y el entorno está conectado, y que la salud surge cuando esa relación se mantiene en armonía. Considero que en los actuales momentos vivimos intoxicados de malas intenciones, juzgamiento, codicia, persecuciones; en tales condiciones es imposible pretender felicidad.
Por lo anotado, imprescindiblemente busquemos el equilibrio, en ese propósito lo ayurvédico no se queda en técnicas de vida saludable, sino más bien, se concibe como una forma de habitar el mundo con consciencia.
Cada gesto, cada pensamiento y cada respiración puede ser una oportunidad para nutrir la calma interior. Vivir de manera ayurvédica es aprender a escucharse, a actuar con medida y a sostener la serenidad, incluso en medio del movimiento.
Cultivar una presencia tranquila, aprender a respirar bien, aprender a descifrar los mensajes de nuestro cuerpo, del cerebro, estar conscientes de que el miedo es caos y autodestrucción. Por ello, el pensamiento positivo es una de las mejores terapias para sustituir el miedo, actuar con medida y sostener la serenidad.
El pensamiento positivo es darle cara a las crisis con técnica, saber que es imposible borrar pensamientos, pero sí se puede sustituirlos. Por esto, sembrar calma es un acto de amor por nosotros mismos.
En ese intento de aportar con ideas para sobrevivir las duras condiciones a las que nos enfrentamos en el mundo moderno, comparto algunas claves que las practico desde hace ya algunos años: pequeños gestos diarios que equilibran el cuerpo, por ejemplo, sonreír antes del desayuno, envía un mensaje al cerebro de que todo está bien, dotando de las condiciones perfectas para empezar el día con energía y entusiasmo.
Al despertar, un ejercicio valioso es ser cuidadoso con lo que se deja fluir por la mente. Un ejercicio de respiración, silencio, meditación, oración con intención sencilla, aportan claridad, armonía, pureza mental. Este estado es donde la mente se vuelve liviana y serena, en ayurveda se lo llama Sattva.
En el día pueden aparecer cosas que bajan la energía, por esto se debe filtrar y abrirnos solo aquello que nos favorezca; cuando adoptamos esa posición, aprendemos a realizar cosas con presencia, arde en nosotros lo positivo, vital, con nuestro impulso intenso, y con un discernimiento único. En ayurveda este estado es lo que se conoce como Agni.
Escoger un horario específico en el día para reconectarnos, tal como lo hacemos cuando nuestro teléfono móvil se le agota la batería, lo reconectamos para que tome carga de energía; de ese mismo modo, nos reconectarnos con la respiración, inhalando lento y exhalando más lento, así la respiración nos sostiene. En ayurveda este ejercicio se llama Prana, o tomar la energía vital que impregna al ser vivo.
Finalmente, antes de irnos a la cama al descanso, practicar el apagado mental. Recientemente, al hacer revisión de mi equipo de cómputo, el técnico operador me enseñó la correcta técnica de apagado, que consistía en presionar el botón y antes de cerrar la portátil, darle el tiempo hasta que todas las luces se apaguen. Así es en el organismo humano, si no nos desconectamos, no descansamos; por esto, en nuestro entorno desconectamos todo equipo que hayamos usado, respiramos para equilibrar la energía, y obtener calma, así nos entregamos al descanso, soltando las preocupaciones. En ayurveda este ejercicio se lo conoce como Dinacharya.
La respiración la aprendí en los tres primeros años de estudio en el “Colegio Beatriz Cueva de Ayora”, donde nos hacían formarnos en fila india, abriendo los brazos de forma horizontal respirábamos varias veces antes de empezar la jornada de estudios. Valioso ejercicio que nos disponía de forma poderosa para el aprendizaje. Hoy reconozco que es ciencia, ayurveda y su razón de ser.
