Diego Lara León
Un empresario de gran trayectoria, muy reconocido en la sociedad, que a largo de su vida había generado miles de empleos, decidió iniciar la búsqueda de su sucesor para reemplazarlo como presidente de su emporio empresarial. Como era lógico esperar, elaboró una lista de candidatos. En el listado estaban su vicepresidente corporativo, su vicepresidente financiero y sorprendentemente su gerente de sucursales, que no formaba parte del staff de colaboradores cercanos, ni había formado parte de la Junta Directiva.
Los invitó a los tres a una jornada de entrevistas previa a la selección, conversaron por horas sobre emprendimiento, innovación, tendencias, networking, know how, inversiones, expansión de mercados y atención al cliente.
Mientras estaban concentrados en esta tarea, el empresario recibió una llamada del área de bodega. Algunos de los obreros habían faltado a su trabajo ese día y se debía descargar un camión con 100 cajas de productos para ingresarlos de urgencia al proceso productivo.
El empresario les pidió a los “tres candidatos” que le ayuden a desocupar el camión, sintió que era la oportunidad ideal para escoger al próximo CEO.
El vicepresidente financiero, pensó que esa era una tarea para la que él estaba sobre calificado, que sería una humillación, una explotación por parte del empresario, preguntó a talento humano cual es el pago que la empresa realiza por hora de trabajo y aprovechando su poder de decisión sobre temas financieros, pidió un equipo de estibadores para desocupar el producto. Mientras llegaban las personas que cumplirían la tarea, diseñó una nueva idea: medir el costo de oportunidad y la ineficiencia que la falta de los trabajadores genera en la empresa, encargó a su equipo financiero desarrollar los indicadores que permitan cuantificar el impacto, también dispuso dimensionar el costo financiero que representaría despedir a los empleados que hoy no fueron a trabajar y que ¡le causaron tanto daño a la empresa!
El vicepresidente corporativo, dispuso a sus asistentes, contratar inmediatamente una empresa de logística, para que, en el transcurso del día cumplan con el trabajo. Este incidente hizo que esboce una idea que luego la compartiría con el CEO. Crear una empresa de logística que atienda las contingencias de la empresa y así no depender de empresas externas ni de empleados faltones, la empresa diversificaría sus inversiones, ¡gran idea!
Mientras esto sucedía con los dos primeros candidatos, el gerente de sucursales, que estaba acostumbrado a ayudar a sus trabajadores a cargar y descargar la mercadería, se dio cuenta que un obrero al otro lado de la bodega operaba una cargadora de pallets manual, le pidió que le enseñe a usarla, y mientras el obrero hacía uso de su tiempo de descanso para almorzar, tomó prestada la cargadora y desocupó el camión en algo menos de media hora.
El cuento no dice a quién seleccionó el empresario como su sucesor. Sean ustedes quienes lo seleccionan.
Solo recordemos que el mejor profesor es aquel que explica con lenguaje sencillo un concepto difícil, el experto hace fácil lo complicado. En el mundo de los negocios las cosas importantes normalmente son las más sencillas, todo lo forzado no tiene un buen final.
Los proyectos empresariales que sobreviven en el tiempo son aquellos que nacen sencillo y que crecen con talento, orden, esfuerzo y visión. El apoyo es fundamental para apuntalar una empresa, pero el apoyo se lo busca y se lo merece. La empresa no solo un lugar donde trabajar, es una forma de vida y de dar calidad de vida a otros.
@dflara
