En diciembre hay nostalgia

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

Para mí, como para otros amigos y familiares con quienes he conversado sobre el tema, es inevitable que en diciembre haya una sensación de nostalgia muy dentro de uno, una mezcla de sentimientos encontrados, porque se va un año más que te haya tratado como te haya tratado está a punto de desaparecer para siempre de la vida de todos. Quizá en esta época del año me pongo un poco filosófico, pero que le voy a hacer si fui así desde que tengo uso de razón, talvez sea porque no he tenido un camino fácil, que con la ayuda de Dios y de muchos ángeles que él, se encargó de poner en mi destino he podido transitar hasta estas alturas del diciembre actual.

Cada vez que llega este último mes del año me lleno de recuerdos, y evoco momentos floridos de años anteriores en los que tuve muchos instantes de alegría, junto a seres muy amados que hacían todo lo posible por darme lo que estaba en sus manos para dibujar una sonrisa en mis labios y poner dicha en mi corazón, pero también me asalta la tristeza de su ausencia a la que uno humanamente no se acostumbra, y no es que no agradezca al todo poderoso por los seres que ahora mismo me rodean y que son igual de maravillosos, solo si usted ha perdido a alguien muy importante en su vida, entenderá lo que quiero decir, desde nuestra naturaleza humana quisiéramos irnos antes de todos los que amamos, pero eso no lo decidimos nosotros sino la voluntad suprema.

Mi madre se fue de este mundo en diciembre de 2008 y este doloroso suceso, marcó un antes y un después en mi existencia, mujer guerrera inclaudicable, llenó e iluminó mis días con la luz de su ejemplo, me enseñó a que por muy complicada que se nos haga la vida, siempre tenemos la compañía de Dios a nuestro lado, no liberándonos de nuestras cargas y preocupaciones, sino ayudándonos a cargarlas para que se nos hagan más livianas y llevaderas, teniendo presente en cada momento que, todos estamos de paso por acá. ¡Pero cómo nos cuesta aceptar esta gran verdad!

Diciembre, nos enfrenta con realidades sociales distintas y ahonda más de manera cruda las desigualdades, los estados de ánimo, la soledad, las ausencias, la tristeza, todo esto como que se agudiza mucho más por estas fechas. Pero no nos pongamos negativos agradezcamos por lo que tenemos y por los que están, pese a la nostalgia seguimos aquí, por ende, somos una intención del padre eterno y seguiremos hasta que él lo disponga.