Luis Antonio Quizhpe
Decía José Gómez Cerna. que “la escritura debe tener arte, que es imprimir una idea en una materia, es una cualidad de orden intelectual, es una virtud del entendimiento práctico que debe conducir al verdadero bien, con cierta perfección del espíritu. El arte, es ordenación de la razón, buscando los medios adecuados”. Para Borges “escribir es un modo de soñar, y uno tiene que tratar de soñar sinceramente. Uno sabe que todo es falso, sin embargo, es cierto para uno. Es decir, cuando yo escribo estoy soñando, sé que estoy soñando, pero trato de soñar sinceramente”.
Con el acto de escribir expresamos nuestra creatividad, nuestras emociones, mediante recursos lingüísticos, fonológicos, buscando estimular lo estética o el intelecto, es decir, la escritura es todo un arte para hacer y aprender. Y escribir a mano es mucho mejor porque activa tres procesos cerebrales a la vez: el área visual, la habilidad motora y las capacidades cognitivas, lo que ayuda a mejorar la memoria, la creatividad y la ortografía. En la educación ecuatoriana tradicional se aprendía los rasgos caligráficos desde niños, escribiendo con pluma y tinta en papel y para subir de grado se debía escribir bien.
Hoy en el quehacer académico de las escuelas, colegios y universidades predomina el teclado. Las nuevas tecnologías como las tabletas, computadoras, smartphone, reemplazan el lápiz y el papel, desaprovechando los grandes beneficios que aporta la escritura en el desarrollo de las habilidades visuales, motoras y cognitivas. Por lo que los maestros cada día buscan las mejores estrategias para recuperar lo perdido.
Las universidades de Stavanger de Noruega y la del Mediterráneo de Marsella, Francia han estudiado la reacción del cerebro cuando se escribe utilizando un teclado con las dos manos y cuando se emplea una sola mano sobre el papel. Los dos centros concluyen que al escribir a mano se activan simultáneamente tres procesos cerebrales: el área visual, al ver lo que está en el papel; la habilidad motora al mover el lápiz sobre el papel y al trazar las letras; y la capacidad cognitiva, al recordar la forma de cada letra, que requiere diferente tipo de respuesta del cerebro.
Por lo tanto, escribir a mano trae múltiples beneficios: memorización de los contenidos para poder elaborarlos mejor y reformularlos, incentiva a la creatividad, genera nuevas ideas coordinándolas con emociones para activarlas, mejora la ortografía, pone en equilibrio con nosotros mismos al expresar las mociones e ideas, optimiza la eficacia del aprendizaje ya que el cuerpo y la mente elaboran conceptos mentales que facilitan la comprensión, estimula las capacidades cognitivas del cerebro.
Si tantos beneficios nos proporcionan la escritura por qué nos hemos convertido en aletrados y ágrafos. La respuesta es obvia. Vivimos presos del TikTok, Facebook, Instagram, X (Twitter), YouTube, WhatsApp y Telegram. Estas redes invaden la sociedad y hasta nos dan un posible estatus social.
