María Antonieta…
No es solamente una de las voces líricas más importantes de la poesía lojana, sino también excelente como narradora, tal es el caso de su novela, Una mujer sin Soledad, publicada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Loja, en diciembre de 1999, con prólogo de Mario Jaramillo Andrade, quien comenta así: “fue suficiente leer las primeras páginas de la novela de Aura Aguirre para sentir el arrebato de su trama sencilla y al mismo tiempo cautivante por la utilización precisa de lenguaje literario.
El retorno temporal de una emigrante es el pretexto para mostrar —haciendo con las palabras, un mural, pleno de colorido— dos pueblos distantes en la geografía, pero afines en su forma de ser: el mexicano y el ecuatoriano. “
Continúa Jaramillo Andrade: “nostalgia por el extrañamiento y alegría por el retorno a la tierra natal, al ambiente familiar aparentemente perdido.”
Pero Aura Aguirre es principalmente poeta, lo es desde muy joven, cuando publica su primer poemario Abecedario, 1964, esta vez con una introducción del distinguido intelectual lojano doctor Carlos Manuel Espinosa: “Aura Aguirre Aguirre, ha recibido en la hora dichosa y temprana de la anunciación, la visita del ángel de la poesía. Poemas de lozana y fresca juventud. Se dijera una colegiala que inicia su experiencia en la difícil y luminosa escuela de la poesía, solo que a través de las páginas de Abecedario se advierte la presencia y voz que no es la vacilante y tímida de una alumna, sino la eclosión de la vena lírica de una auténtica poetisa de nuestra tierra.”
Voy a tomar algunos de sus versos, que son cortos y musicales, manifestados con expresivas figuras literarias, para conocer la profundidad de su pensamiento, su fina sensibilidad de mujer:
“Saltar sin miedo sobre nuestro abismo.
Sobre nuestra nada,
Y roer sin escrúpulos nuestras severas cruces,
Amontonar a un lado el dolor, la impotencia
¡Y ascender a la cumbre tras la precisa estrella!”
Aura es una poeta comprometida con las causas sociales y lo expresa así, en emocionados versos:
“Y, entonces vendrán otros a ocupar nuestros puestos
Y el sufrimiento universal, con que antes
Besamos nosotros,
Será tal vez distinto…
Sobre la sombra del tiempo,
Sobre el tiempo, la sombra,
Y las gargantas nuevas de los pájaros
Habrá canciones nuevas,
Pero siempre el dolor sobre el Mundo
¡Prenderá su cadena!
Otras huellas más amplias
Deformarán los rastros
De estas generaciones, pero el alma del pueblo
Y la exacta bandera, será simple, un extracto
¡De nuestra idea!”
Y por supuesto, el amor, siempre presente, omnipresente en sus versos, cálidos y apasionados:
“Ayer nomás sufría
Por mi ternura, rota como un vaso;
Ayer nomás mi adolescencia cupo
En una sola lágrima
Y mi voz te buscó como se busca
¡El perdón de una culpa!”
En el poema G, en versos pares dice:
“Media vuelta aquí,
Que se acabó el camino.
Aquí que caducaron ya los cauces
De la ilusión, amada…
Media vuelta aquí, donde plantó tu olvido
¡Una cruz y epitafio a mi constancia!”
En el poema M:
“No te vayas hoy, porque empecé de nuevo
a fundir en mi verbo tu palabra
y plegué mi alta sombra, como ala
¡Sobre tu amor, ingrato!
no te vayas, porque hoy soñé en la rosa
en el pan y en la espiga
y me puse de nuevo en el ropaje
la epidermis de pétalo.”
Y al amor, ingrato, mal correspondido en el poema N:
“Para no arrepentirme de haberte amado nunca
suelo pensar que amé una calavera blanca,
para no arrepentirme de acercarme a tus ojos
suelo pensar que me acercaba al mar.
y para olvidarte, pienso que eres entonces
oscura calavera en el fondo del mar.”
El amor a su progenitora está presente cuando le canta así:
“Madre,
Cómo explicar que amo tu sangre,
diminuto riachuelo,
que humanado de amor
dobló su cauce
¡Para ser sangre mía!
Cómo decir que estoy agradecida
de ser una partícula
¡Pequeña de ternura!
cómo explicar que siempre
me sondea tu lágrima, la pena
y me alegra tu risa!”
En conmovedores versos lamenta su dolor ante la muerte de su abuelo:
“Padre, no regresó tu sangre
Mi sangre, nuestra sangre…!
Sí, nos quemó la espera,
Nos latigueó la sombra del párpado.
sobre nuestras cabezas
ha pesado la muerte
y ha crecido la lágrima.
definitivamente ha muerto el cóndor
en sus plateadas Cumbres!”
En 1975, publica su poemario Éxodo, con prólogo del doctor Gustavo Serrano:
“para la poesía su ofertorio grávido de expresividad, e inagotable siempre, de las más ricas y esenciales emocionalidades, anima a través de sus variadas estrofas, su alma sentimental y delicada de poetisa, su corazón palpitante y abierto, en diástole, cordial, percibiendo así los estímulos del mundo, de la vida, del amor y la esperanza”
Voy a citar algunos versos de este poemario:
Éxodo
“Viajaré
Viajarás
Viajaremos,
Con toda esta humanidad
¡Que aceptamos con el nombre de Carne!
Viajaré con mis ojos,
Viajarás con tus manos,
Viajaremos con nuestros rostros blancos
Hasta encontrar el éxodo,
Que ha de nombrarnos solos
Viajeros de una noche común y sin linderos!”
Poema a la paz
“Cuando se nos dibuje un igual sol a todos
Y no se apague el grito del alma con fusiles,
Cuando un sol de alegría bordee el vientre dulce
De la fecunda tierra y menos egoístas seamos al dar la mano
¡he de bendecirte paz, porque estás cerca!”
Un canto a la amistad es el poema Hermana Paulina
“Quién, Paulina,
Antes que el viento mismo
Vocalizó tu nombre
Y te dejó en los ojos
La mirada de niña?…
…Sor Paulina,
La hermana silenciosa y cantarina!”
Ante el dolor de la partida se confiesa en A un poeta:
“Estoy triste;
Perdona si te hablo de tristeza,
Es que a veces nos fluye
la pena como un río
y llevamos la angustia que llevan en la cara
los pájaros que enfermos abandonan el nido,
amar lo que dejamos es inútil,
aunque juguemos al amor, suicidas
por reencontrar sus vértices …
ese dolor me mata, hermano, bien lo sabes,
se alarga mi tristeza como el dolor humano.
Hoy viajo a mi destierro, hermano;
Estoy triste, agitada,
La luz y la penumbra
Hundidas en mi nada
Y el hombro doblegado por una cruz ya mía.”
Presente nuevamente el amor filial en Madre:
“!Amo tus manos madre
Como a las aves buenas
Que en la orilla acarician
Sus nostálgicas fuentes;
Amo la nieve blanca
que en tu cabello asoma
cual la plateada luna
de los anhelos míos!”
Para concluir este somero recorrido a la obra literaria de Aura Aguirre Aguirre, en donde nos podemos dar cuenta de lo profunda y comprometida que es, tanto en la prosa como en sus conmovedores versos; de su fina y exquisita sensibilidad de mujer; voy a citar estos versos a Loja:
“Campiña verde y florida,
Pequeño grano de sol
Donde tranquila la vida
Pasa como el arrebol.
Sobre el río la montaña,
Bajo la montaña el río,
Mientras la luna se baña
Contándonos su amorío.”
