Thiago, el niño superdotado que desafía los límites del aprendizaje

Thiago Estefano Carranza Pullaguari junto a su madre, Mercedes del Cisne Pullaguari.

Mientras muchos estudiantes descubren las primeras letras durante la educación inicial, Thiago Estefano Carranza Pullaguari ya identificaba números, vocales y gran parte del abecedario antes de cumplir cuatro años. Hoy, con apenas seis años, destaca por un nivel de aprendizaje excepcional que lo ha llevado a avanzar académicamente.

Circunstancias

En Ecuador hay niños que avanzan más rápido de lo que el aula permite. Pero el sistema educativo aún no los ve. Son niños que leen antes de los cinco años, resuelven operaciones sin ayuda y hacen preguntas que desconciertan a los adultos. Sin embargo, en lugar de impulsarlos, las instituciones educativas los frenan porque no saben cómo actuar. Esto ocurre por desconocimiento o simplemente desconocen la importancia de adaptar el currículo a las necesidades particulares de estos niños con altas capacidades.

Según datos del Ministerio de Educación, Zona 7, existen 15 estudiantes identificados con altas capacidades o superdotación que han accedido a medidas extraordinarias de aceleración académica. De ese total, diez pertenecen a la provincia de Loja y nueve estudian en el cantón Loja.

Thiago es uno de ellos. Nació en Quito, hijo de una madre lojana y un padre manabita. Desde los primeros meses de vida mostró señales que llamaron la atención de su familia. Su madre, Mercedes del Cisne Pullaguari, relató en exclusiva para Diario Crónica que el pequeño imitaba canciones interpretadas por su padre cuando apenas tenía seis meses. Con el paso del tiempo, la curiosidad se convirtió en una característica permanente.

A los tres años ya reconocía números, vocales y letras. Un año después resolvía ejercicios del libro Nacho y construía barcos, automóviles y helicópteros con palitos de madera. Además, incorporó vocabulario básico en inglés por iniciativa propia.

El avance continuó de forma acelerada. Aprendió a leer sin ayuda, domina la escritura manuscrita y cursiva, realiza sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, además de resolver problemas matemáticos con facilidad. Su interés por el conocimiento abarca áreas como química, matemáticas, música y experimentación científica.

En la Unidad Educativa Teniente Ortiz de Loja, marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Su madre solicitó a la Unidad Distrital de Apoyo a la Inclusión (UDAI) a través del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) realizar el proceso por su avanzado conocimiento, ellos lo evaluaron con una especialista, los resultados confirmaron aquello que la familia ya intuía: Thiago posee altas capacidades intelectuales y un potencial muy superior al promedio para su edad, lo cual le permitió subir de grado mediante un proceso formal de aceleración académica. Actualmente, culminó tercer año y avanzará a cuarto grado, aunque por su capacidad le correspondería cursar niveles más avanzados.

Para Mercedes Pullaguari, el diagnóstico generó emociones encontradas. Por un lado, alegría al conocer las capacidades de su hijo; por otro, incertidumbre ante la falta de orientación especializada.

“Sentimos una enorme felicidad al descubrir su potencial, pero también preocupación porque no sabíamos cómo ayudarlo. Queríamos brindarle las herramientas adecuadas para desarrollar todas sus habilidades”, comentó.

El entusiasmo por aprender forma parte de la rutina diaria de Thiago. Después de clases repasa tablas de multiplicar, investiga temas científicos, lee enciclopedias, desarrolla manualidades y busca nuevos conocimientos de manera constante.

“Su deseo de aprender es comparable al hambre que una persona siente por alimentarse. Él tiene hambre de conocimiento”, expresó con emoción su madre.

Esa motivación también lo ha llevado a participar en actividades extracurriculares. Ha realizado discursos, obtuvo reconocimientos en concursos de dibujo y recientemente sorprendió a instructores de robótica al ensamblar un robot durante una clase demostrativa.

Cuando habla sobre el futuro, sus aspiraciones reflejan la amplitud de sus intereses. “Quiero ser presidente, militar o científico. Quiere inventar y hacer muchas cosas”, afirma con convicción.

Actualmente recibe terapias cognitivas en el Centro de Atención Integral Nexo, ubicada en el barrio Época, a cargo del profesional David Michael Medina, quien destaca sus capacidades como ejemplo de superación y desarrollo intelectual. Además, forma parte de una red nacional de familias vinculadas al Grupo de Altas Capacidades, espacio que brinda acompañamiento y orientación.

Apoyo

A pesar de los avances alcanzados, la familia considera indispensable una mayor atención institucional para estudiantes con características similares. Su madre hace un llamado a las entidades competentes para que los apoyen a estos niños especiales a salir adelante con alguna beca o por lo menos direccionar por donde acudir para apoyar a sus hijos, a fin de explorar toda su capacidad.(I).

15 estudiantes con altas capacidades/superdotación con medidas extraordinarias (saltos de año) en la Zona 7: El Oro: 5; y, Loja: 10, de los cuales 9 están en el cantón Loja.