Luis Antonio Quizhpe
En el campo de la moral conservadora se habla de una variada gama de valores humanos como el amor al prójimo, caridad, compasión, obediencia, misericordia, fe, esperanza, humildad, generosidad, paciencia, perdón, piedad, apostolado, reverencia, honestidad, justicia, templanza. Y es posible que parte de estos principios el hombre contemporáneo los practique en la vida cotidiana, dándole un plus a su comportamiento para catalogarse como persona.
Sí, porque estos valores no solamente son normas y principios que deben practicarlos quienes profesan una determinada religión, sino que son reglas universales que deben respetarse, promulgarse y poner en práctica toda persona que integra una familia, un colectivo, una sociedad, porque de algún modoguían el buen vivir, orientándolo al hombre hacia una actitud prudente y correcta.
En la novela Caín, Saramago hace un mordaz recorrido por varios pasajes del Antiguo Testamento, a través del protagonista Caín quien cuenta el periplo después de haber sido condenado por dios a vagar por el mundo, sabiendo que posee el don de viajar a través del tiempo junto con su burro y siendo testigo directo de crímenes, incestos, injusticias, perversidades y horrores de los hombres guiados por un dios a quien Caín cuestiona por su arbitrariedad, su crueldad, su vanidad e inseguridad. Por lo que la novela encarna valores y antivalores que invitan a reflexionar sobre la historia y la religión.
Entonces, la novela Caín no encaja en la moralidad tradicional; al contrario, es un libro polémico y provocativo, es un irónico y mordaz recorrido en el que se palpa una guerra secular, y en cierto modo, involuntaria, entre el creador y su ser creado. Si bien los valores que transmite la novela son humanistas, pero contrastan con la tiranía, el autoritarismo, la injusticia, la crueldad, la envidia que se palpa en gran parte de los personajes. Por ello cuestiona el comportamiento ético, critica al dogmatismo, aboga por la reivindicación del libre albedrío humano frente al autoritarismo divino.
Se entiende pues que, desde la perspectiva cínica y crítica del protagonista, la novela resalta el valor de la empatía frente a un dios retratado como vengativo y justiciero. Cuestiona que cómo la sumisión ciega a los mandatos religiosos puede justificar guerras, sacrificios absurdos y el sufrimiento masivo. Saramago argumenta que los seres humanos deben asumir la responsabilidad de sus actos, cuestionando que el destino esté dictado por una figura arbitraria. Caín pone en tela de juicio las dinámicas del poder institucionalizado, mostrando la hipocresía en la historia sagrada.
Embarcarse en esta aventura literaria de viajes en el tiempo basada en personajes bíblicos que intentan comprender a Dios, no es tarea fácil, aunque el viaje por esa dimensión desconocida resulte placentero, hay atajos como la teología, el ateísmo, la religión, la fe que se debe reparar. Caso contrario el Vaticano nos puede condenar al infierno, como lo hizo con el Nóbel Saramago.
