Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Los ecuatorianos en poco más de tres meses tendremos elecciones seccionales en un proceso que en los últimos tiempos se ha tornado rutinario y deprimente. Porque hasta el momento este ir y venir de los recintos electorales casi una o dos veces por año ha resultado totalmente inútil. Porque los grandes males de la patria continúan presentes, el pueblo, siempre se ha equivocado al momento de depositar su confianza en procesos aparentemente de cambio, cuando lo único que cambia es el nombre de las autoridades y nada más, entonces dejan a los electores más confundidos que piojo en peluca, o ciego en tiroteo sin saber que rumbo tomar
Por ejemplo, nuestra provincia, está abandonada a su suerte sin visos de solución en cuanto a vialidad, salud, educación, turismo, enfrenta un desempleo creciente, y ya acecha amenazante la inseguridad. Mientras desde Quito pretenden convencernos de que los recursos se enviarán en breve en un cuento de nunca acabar. Luego de casi siete meses abrieron la frontera con el Perú —que fue cerrada el 24 de diciembre del año pasado— bajo el argumento de evitar el tráfico de armas, como si los contrabandistas usaran los pasos legales de un país a otro, para realizar su actividad ilegal y solo cerraron el tramo fronterizo de Loja. Los otros siguieron abiertos, mientras las autoridades muestran una pasividad asombrosa. Y ahora abren la frontera con fines electoreros, igual que desde arriba bajan los combustibles en una notoria estrategia política, en la que las propuestas serias y sostenibles no asoman por ningún lado
La depresión y apatía popular frente a los comicios de noviembre va en aumento, la gran cantidad de candidatos da la pauta para ello, solo en Loja 17 aspirantes a la alcaldía me parece una barbaridad. ¿Será afán de servicio o sed de poder? Solo el tiempo y el accionar de los que resulten ganadores, mientras tanto el pueblo tiene una enorme incertidumbre y gran desesperanza que parece no irse nunca.
