Preocupación en productores lojanos de maíz por licencias para importar trigo

Close-up view of a truck bed filled with yellow corn grains.
Producción maicera en su mayor auge.

Los productores de maíz amarillo duro del Ecuador y particularmente de Loja, atraviesan semanas de profunda incertidumbre. Temen que la autorización de licencias para importar trigo y realizar los balanceados disminuya la venta. En los cantones lojanos están en plena cosecha.

Circunstancias

La reciente autorización de licencias para la importación de trigo —destinado a la elaboración de alimentos balanceados para los sectores avícola y pecuario— ha desatado una ola de preocupación en las principales zonas agrícolas del país, especialmente en el sur de la provincia de Loja.  La medida coincide críticamente con el desarrollo de la cosecha nacional del grano, la cual se inició el pasado 1 de abril. Para los agricultores, el ingreso del cereal extranjero representa una amenaza directa en el momento más vulnerable del ciclo productivo.

El trigo funciona como un sustituto directo y viable del maíz en la elaboración de balanceados para aves y porcinos. Bajo esta premisa, el sector agrícola advierte un impacto matemático y comercial devastador, ya que podría reducir drásticamente las compras de la industria local, estancando la comercialización del grano ecuatoriano, deprimiendo los precios internamente y golpeando de forma severa los ingresos de los pequeños y medianos agricultores.

En el corazón maicero lojano, el descontento es evidente. Productores de los cantones Pindal, Celica y Puyango han levantado su voz frente a los criterios técnicos que motivaron la emisión de estos permisos.

El productor maicero de Pindal, Adán Girón, expresó en Diario Crónica que resulta incomprensible la habilitación de cupos de importación de trigo justo cuando los silos locales están listos para absorber el esfuerzo de todo un año de trabajo.

“Nuestro producto es uno de los mejores por su alta calidad, en su mayoría es comprado para la elaboración de los balanceados, sin embargo, hay temor que la venta disminuya y no podamos cubrir al menos la inversión, pese a contar con una excelente cosecha”, dijo.

En tanto, el agricultor de Puyango, Sergio Cueva, coincidió en que la medida vulnera la estabilidad de una actividad que no solo sostiene la economía de la región sino del país, además, inminente generará riesgo de quiebra para cientos de familias, dedicados desde muchos años esta actividad.

“Actualmente, el producto casi está listo u otros ya está vendiendo la gramínea. Todavía no sentimos el golpe fuerte de permitir el ingreso del trigo, pero existen rumores que bajará de golpe e indudablemente habrá perdidas”, añadió.

Los productores instan a las autoridades que actúe con base en balances técnicos oficiales y reales que demuestren un verdadero déficit interno antes de emitir licencias de importación. Asimismo, solicitan congelar temporalmente los permisos de importación de materias primas sustitutas mientras dure el periodo de absorción de la producción nacional.(I).

La producción promedio de maíz en la provincia fluctúa entre 190 y 280 quintales por hectárea dependiendo de la zona, el tipo de semilla y el manejo agronómico.

Aproximadamente 28.800 hectáreas de maíz en total son cultivadas en la región.