¿Cuánto debe ganar un asambleísta?

César Correa
elcesarbelt@yahoo.com

En el sistema capitalista la retribución por el trabajo realizado es algo extremadamente caótico e injusto. Tenemos millones de personas trabajando arduamente, de sol a sol, en actividades vitales, que nacieron en la pobreza, se rompieron el lomo 50 años y terminan su existencia con su familia en pésimas condiciones de vida. Hay otros pocos que, con mínimo esfuerzo, instalados cómodamente, se alzan diariamente con millones de dólares de ganancias.

El socialismo, ante la imposibilidad de pasar de ese caos e injusticia a otra situación, completamente aceptable, se propone corregir en gran medida la irracionalidad: que cada uno gane de acuerdo con su rendimiento. Al que rinda 10, que se le pague 10; al que rinda 100, que se le pague cien. En la URSS había un escalafón de 18 escalas; al trabajador con la menor calificación, que rendía menos que los demás, se le pagaba 90 rublos (con los que cubría exactamente los costos de vivienda, alimentación, vestido, transporte); por cada categoría que subía, la remuneración se incrementaba en 90 rublos, hasta llegar a la categoría 18, es decir, lo máximo que se podía ganar era 1.620 rublos.

La fórmula posterior, que supere a la del socialismo, sería la de que cada uno trabaje de acuerdo con sus aptitudes y reciba de acuerdo con sus necesidades.

Ahora bien, ¿qué criterio debemos aplicar para fijar la mensualidad de los asambleístas, que perciben actualmente unos 4.700 dólares mensuales? Si es por su rendimiento en la labor legislativa, unos deberían ganar una mensualidad más alta y otros no merecerían sino el mínimo de USD 400,00. He visto que numerosos ciudadanos por las redes sociales se pronuncian, a ojo de buen cubero, por unos 2.500 dólares mensuales. ¿No sería tal vez que el remedio salga peor que la enfermedad?

Continuaré con la siguiente pregunta. ¿El Estado, el sector público, debe tener mejores, iguales o peores servidores que el sector privado? A la burguesía le conviene tener mamarrachos en las funciones públicas, para poder comprarlos todas las veces. Al pueblo le conviene tener excelentes servidores, que le resuelvan correctamente sus problemas y satisfagan debidamente sus necesidades. ¿Se puede conseguir un buen abogado, un buen economista, un buen contador, por USD 2.500,00 mensuales? De ninguna manera. Con esa remuneración bajaría mucho más la calidad de la Asamblea Nacional.

Para mejorar la calidad del desempeño de los funcionarios públicos tenemos que pagarles bien. Pagarles igual o más de lo que paga la empresa privada. Sigamos lo que dicten los más acertados criterios de la técnica administrativa y no lo que pide el hígado.

Y asumamos la responsabilidad que tenemos como ciudadanos; aprendamos a votar bien. No elijamos a los que están acostumbrados a chuparle la sangre al trabajador, no votemos por los ricos o sus empleados, que nos seguirán esquilmando.