Informe CEPAL-Unesco

Juan Luna

La Comisión Económica para América Latina y El Caribe y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, presentaron en los últimos días el informe “Educación en tiempos de COVID-19”, en donde visibilizan las medidas tomadas por el sistema educativo regional y plantea recomendaciones y oportunidades para el aprendizaje y la innovación.

Alerta, primeramente, sobre el incremento de brechas existentes, en términos de acceso, equidad y calidad, especialmente, a los más vulnerables. La deuda en inclusión digital revela desigualdad en el acceso y oportunidades educativas aumentando la brecha de acceso a la información y al conocimiento.

Reconoce una oportunidad y avance significativo en materia de adaptación e innovación del modelo de enseñanza, pero, a la vez reconoce brechas educativas entre estudiantes de situación vulnerable y aquellos más aventajados en cuanto a resultados de aprendizaje, progresión y permanencia.

Ante la contracción económica llama a poner urgente atención en la necesidad de salvaguardar el financiamiento, calcular el costo y priorizar el gasto para garantizar la protección de la educación como un derecho humano fundamental y su potencial transformador, no solo para construir sistemas resilientes sino también para contribuir a la recuperación social.

Plantea desafíos al Estado como ente regulador y a la comunidad educativa:

1.Cumplimiento del derecho irrenunciable a la educación libre y gratuita, para ello, asignar los recursos indispensables para proyectar la continuidad, la equidad y la inclusión

2.Equidad e inclusión de la población más vulnerables y marginada: pueblos indígenas, afrodescendientes, refugiados, desplazadas y migrantes; poblaciones socioeconómicamente más desfavorecidas y las personas con discapacidad. Atención también en la diversidad sexual y de género.

3.Calidad y pertinencia, centrarse en la mejora de contenidos y programas curriculares, apoyo especializado al personal docente, asegurando condiciones contractuales y laborales adecuadas, formación docente para la educación a distancia y el retorno a clases, y el apoyo socioemocional para trabajar con los estudiantes y sus familias.

4.Interdisciplinariedad e intersectorialidad como estrategia para coordinar y articular la planificación y la ejecución del sector educativo con otros sectores, particularmente, la salud, la nutrición y la protección social.

5.Repensar la educación, sus propósitos y formatos. Replantear los contenidos y la organización del aprendizaje: contenidos que preparen a los estudiantes para comprender la realidad y actuar de manera solidaria y responsable, y formatos que respondan a la diversidad y a la incertidumbre, más allá de los tiempos de crisis.

Sin duda una oportunidad para avanzar en el cumplimiento de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y que, la educación sea el eje de una verdadera transformación de la persona como individuo y de la sociedad a la que pertenece.