“Un nuevo modelo económico”

Alberto Chamba

Los precandidatos a la Presidencia de la Republica en su mayoría hablan de la restructuración del Estado o de un nuevo modelo económico para un cambio radical, el discurso demagógico de siempre de esa gambilla de politiqueros que nos tienen hartos, que han traicionado a la patria conduciéndola al borde del abismo, con el desconcierto del pueblo que ha perdido la credibilidad en estos seudos gobernantes sin Dios ni ley que traicionaron al pueblo y a la patria cuando ceñidos con la sagrada insignia, juraron defender su integridad al asumir la presidencia de la República, escorias que dan vergüenza cuando llegan al poder en todas las funciones del estado cualquiera que sea su ideología política .

La crisis que vivimos es profunda y no se limita únicamente a lo económico, es esencialmente política para captar el poder; sus raíces son básicamente morales, cuando se han perdido los principios y valores de nada vale la reforma de la Constitución o un nuevo modelo económico cuando los payasos son del mismo circo que han institucionalizado la corrupción administrativa y la delincuencia organizada y tienen la desvergüenza de querer postularse sus candidaturas como es el correato su círculo y el fenómeno Bucaram ¿cuántos modelos se han seguido?, ¿cuántas recetas se han aplicado?, convirtiéndose en políticas de gobernabilidad, el resultado es trágico está a la vista de propios y extraños en fin en la sociedad, es el pueblo el que sufre las consecuencias de este gran fracaso.

Y de repente para agravar aún más esta tragedia, se hace presente el coronavirus; pero también para darnos una dura lección, de que no somos reyes, que somos esclavos, que hay que bajar la soberbia de los que se creen dioses por el dinero, de los que ambicionan el poder, por el enriquecimiento ilícito, que de nada sirve los suntuosos palacios adquiridos con dinero de lavado de activos que humilla la dignidad y los principios de la humanidad. Que hay que quitarse los tacones, que hay que volver a la lavadora y la cocina, que no es necesario cambiar de carro cada día, que el tesoro más preciado es la unidad de la familia para compartir en el hogar la alegría de estar juntos de valorar lo que somos y lo que tenemos y estar atentos para ponernos de pie en unidad nacional para luchar por los principios de la dignidad y la seguridad social que dignifica la grandeza de la patria que se asienta en ese pedestal de las glorias alcanzadas en las grandes epopeyas libertarias.

Cuando se conduce el hogar con equidad y transparencia en bien de la familia y de la sociedad, se asemeja a la conducción de gobernabilidad por el destino de la patria en harás del desarrollo y la prosperidad equitativa y solidaria.
Por el derecho y la justicia social.