La calle es mía

Viajar es una actividad que disfruto mucho, conocer la cultura, la gastronomía, entender la forma de vivir y de pensar de otras sociedades enriquece y amplía mi visión del mundo. He disfrutado la gran mayoría de los viajes, pero también me he sentido muy incómodo en unos pocos. Esa incomodidad ha sido provocada por la sensación de inseguridad. Recuerdo un país centroamericano que visité hace unos años, país que aún sigue siendo flagelado por grupos violentos y antisociales. Cada vez que yo salí a la calle realmente la pasé mal, nunca pude disfrutar mi estadía, pero al final fueron pocos días. Se imaginan ustedes tener esa sensación de inseguridad casi todo el tiempo, pues existe y muy cerca de nosotros.

Nuestras, madres, esposas, hermanas, hijas, compañeras, amigas, en fin, todas las mujeres viven en mayor o menor grado violencia y abuso. Cuando hablo de violencia me refiero a violencia visual, violencia verbal, violencia psicológica y violencia física. Varias veces he tenido que intervenir y “rescatar” a mujeres que al hacer deporte por las mañanas son “abordadas” por “machos” que les dicen con términos no adecuados “lo lindas que se ven”. Por decirlo menos es incómodo para ellas vestirse como desean, porque para algunos individuos eso abre la puerta para que sean víctimas de comentarios fuera de lugar o posiblemente abusadas.

Hace pocos días se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Las cifras aún son muy claras y contundentes, la mujer es abusada por el hecho de ser mujer, el femicidio es una realidad y está presente en nuestra sociedad, la mujer es discriminada en el trabajo, sus ingresos son en promedio menores a los ingresos del hombre pese a que algunas veces su carga laboral es mayor. Hay mucho por hacer para que esta sociedad sea más equitativa y menos violenta.

Es verdad también que la sociedad genera extremismos y distorsiones ante propuestas de cambio y reivindicación. Cierta parte de la sociedad ha confundido la razón de ser y el concepto de feminismo, que no es una corriente anti hombres, el feminismo busca equidad y promover una real integración de la mujer a una sociedad que la vulnera en muchos aspectos. Cuidado con creer que el feminismo es la versión femenina del machismo.

Un grupo de valientes lojanas han iniciado una campaña denominada “la calle es mía”, y es que debe ser así, la calle debe ser de todos. El caminar libres, sin miedos, sin abusos debe ser lo común, la violencia debe ser la excepción. Cuenten conmigo para que la calle sea cada más de ustedes sin dejar que sea un poco mía. Lo mejor es la convivencia armónica, una convivencia donde yo sé que mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los demás.