El independentismo vasco en una novela

Que bien retratado por el escritor: Fernando Aramburu, en su obra Patria, el sufrimiento de los españoles a causa de las violentas acciones independentistas perpetradas por ETA (Euskadi Ta Askatasuna, que en español significa: País Vasco y Libertad). Quien mejor que Aramburu, nacido en San Sebastián (Donostia), entraña del País Vasco, para revelar al mundo los escalofriantes detalles que pintaron de sangre a España entre 1961 y 2010 bajo el pretexto de lograr que la región de Euskadi se desprenda del país ibérico para formar un nuevo Estado de corte nacionalista y revolucionario. Se calcula que como consecuencia de ello se produjeron 3.000 atentados, 864 muertos y 7.000 afectados. Penosamente, el dictador Francisco Franco también lo hizo entre 1938 y 1973, pero eso es otro condenable tema.

La novela Patria es de tal dimensión que, mediante el relato de la accidentada historia de dos familias vascas; revueltas por la amistad, la enemistad, la política, la solidaridad y los excesos; revela con punto y seña el sufrimiento de víctimas y agresores del movimiento independentista vasco, caracterizado por el fanatismo y el desprecio total hacia los ideales del prójimo.

El relato inicia con el retorno de Bittori, la matriarca de una de las familias protagonistas, al cementerio de una localidad rural de Guipúzcoa en la que vivió por años junto a su familia, para visitar la tumba de su marido: Jesús María Lertxundi Altuna (apodado el “Txato”), asesinado por miembros de ETA al no someterse al pago de una segunda cuantiosa contribución económica a favor de la organización armada, dada su condición de próspero empresario del transporte.

El regreso de Bittori genera enorme incomodidad en el vecindario; especialmente de su examiga íntima: Miren Uzkudun; madre de Joxe Mari Garmendia Uzkudun, miembro de ETA, encerrado en la cárcel por cometer varios atentados y asesinatos y probable asesino del “Txato”.

Con el avance de la lectura, se logra determinar que Bittori retorna al pueblo para establecer la individualidad del etarra que disparó a su marido y obtener, de este, una carta de perdón por el crimen cometido. Para lograr su propósito, intenta acercarse a la familia Garmendia sin resultados iniciales hasta que logra contactarse con Arantxa Garmendia (hija de Miren y hermana del etarra Joxe Mari); quien al sufrir un ictus quedó sin habla y postrada a una silla de ruedas, pero con toda la capacidad mental para entender que su hermano es un asesino. El encuentro de Bittori y Aratxa provoca onda indignación en Miren porque siente que, con ello, su hija comete una imperdonable traición a la lucha del pueblo vasco y a su hermano Joxe Mari, considerado por los violentos extremistas como un héroe nacionalista. Sin importar el criterio de su madre, Aratxa dirige cartas a su hermano preso para exigirle que pida perdón a Bittori por la muerte de su marido, sea como autor o como cómplice. Los términos que utiliza para hacerlo reproduce crudamente la impronta que marcó el conflicto. Esto dice: Aratxa, enferma de derrame cerebral, a su hermano etarra encarcelado, Joxe Mari: “Tú tienes tu cárcel, yo tengo la mía. La mía es mi cuerpo. Me ha caído cadena perpetua. Tú saldrás un día de tu cárcel. No sabemos cuándo, pero saldrás. Yo no saldré nunca de la mía. Hay otra diferencia entre tú y yo. Tú estás allí por lo que hiciste. En cambio, ¿qué he hecho yo para merecer mi condena? “.

En medio de todo lo dicho, la novela regresa al pasado para narrar magistralmente los hechos que marcaron a la sociedad española y dentro de esta a la vasca y navarra en un conflicto prolongado en el que se cometieron crímenes atroces en nombre de los torcidos postulados del delirio político y del oscuro estandarte de los excesos policiales.

Hay un pasaje perturbador del libro en el que participan Gorka y Joxe Mari Garmendia, cuando el primero visita al segundo, en prisión: (Joxe Mari)—¿Eres de los que cree que merezco estar aquí?/ (Gorka)—Eso pregúntaselo a tus víctimas./ (JM)—Me han arreado muchas ostias desde que me detuvieron. Ninguna me ha dolido tanto como esto que dices. Mi propio hermano./ (G)—Precisamente porque soy tu hermano te digo lo que pienso.¿Prefieres que te mienta, que te felicite por el dolor que has causado vete tú a saber a cuántas familias? ¿Y para qué?/ (JM)—Para salvar a mi pueblo/(G)—¿Derramando la sangre de otros?/ (JM)—De gente opresora que nos machaca a diario y no nos deja ser libres./ (G)—¿Lo mismo vale para los niños que habéis matado?/(JM)-Si no fuera por este cristal, te lo explicaría de forma que lo ibas a entender./(G)-¿Me amenazas?/(JM)-Pues a lo mejor.

Leer la novela Patria es una cristalina lupa para ver y magnificar de cerca las espantosas deformidades que cubren a los monstruos del sectarismo, del nacionalismo in extremis, del menosprecio a la vida ajena y del evangelio de los golpes, la pólvora, el secuestro y la sangre; como único camino para encontrar la solución a los problemas e imponerse a quienes cometen el “sacrilegio” de pensar diferente.