Las vacunas esperamos
como el aire que respiro,
que se marcha cual suspiro
cada vez que la anhelamos.
Las vacunas presidente
van a paso de tortuga,
(porque existe mucha fuga)
y no llegan recurrentes.
Las vacunas, mis bonitos,
son la fórmula deseada,
son la clave esperanzada
para grandes y chiquitos.
Las vacunas son el sueño
para todos los humanos,
para todos los lojanos
para verlos más risueños.
Sí señor, este asuntito,
a la fecha tiene fallas
porque algunos alajitos
se han saltado la muralla.
Empezó como relajo
entre dimes y diretes,
por algunos mozalbetes
ministrillos del carajo.
La vacuna es para ahora,
es urgente y es hoy día,
para todos, para tías,
para abuelos y señoras.
La vacuna es para ricos,
para pobres, “alcanfores”
para curas, profesores,
para chapas y milicos.
La vacuna cambia todo,
cambia el rostro de la gente,
se los mira más sonrientes,
se los pone de otro modo.
Por lo tanto, mandatario
acelere este asuntito,
que esperamos ya listitos
con el brazo peladito.
Las vacunas, reclamamos,
desde el Carchi al Macará,
desde abajo, arriba, allá
a tal punto que babeamos.
Las vacunas nos protegen
e inmunizan al contagio,
las vacunas entretejen
un sistema de defensas.
