Necesitamos la vacunas, ¡ya!

Las vacunas esperamos

como el aire que respiro,

que se marcha cual suspiro

cada vez que la anhelamos.


Las vacunas presidente

van a paso de tortuga,

(porque existe mucha fuga)

y no llegan recurrentes.

Las vacunas, mis bonitos,

son la fórmula deseada,

son la clave esperanzada

para grandes y chiquitos.

Las vacunas son el sueño

para todos los humanos,

para todos los lojanos

para verlos más risueños.

Sí señor, este asuntito,

a la fecha tiene fallas

porque algunos alajitos

se han saltado la muralla.

Empezó como relajo

entre dimes y diretes,

por algunos mozalbetes

ministrillos del carajo.

La vacuna es para ahora,

es urgente y es hoy día,

para todos, para tías,

para abuelos y señoras.

La vacuna es para ricos,

para pobres, “alcanfores”

para curas, profesores,

para chapas y milicos.

La vacuna cambia todo,

cambia el rostro de la gente,

se los mira más sonrientes,

se los pone de otro modo.

Por lo tanto, mandatario

acelere este asuntito,

que esperamos ya listitos

con el brazo peladito.

Las vacunas, reclamamos,

desde el Carchi al Macará,

desde abajo, arriba, allá

a tal punto que babeamos.

Las vacunas nos protegen

e inmunizan al contagio,

las vacunas entretejen

un sistema de defensas.