¿Que habla de nosotros bien o mal?

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Existe un gran cúmulo de situaciones y actitudes que hablan sin palabras, de lo que en realidad somos, aparentamos o pretendemos ser. Y resulta sumamente fácil para quienes nos miran desde afuera claro, si son buenos observadores captarlas, son cosas totalmente simples las que nos definen como seres humanos.

Van, desde el modo como nos comportamos dentro del núcleo más íntimo, hasta, como nos mostramos fuera de él. Se manifiestan de modo muy diverso, en el seno familiar, salen a flote cómo somos, ya que en la familia surge nuestra verdadera manera de ser. Dicen que, la forma como tratamos a los que conviven a diario junto a nosotros, aclara de manera certera la clase de personas que somos. Porque lo bueno y lo malo proceden de casa.

A veces afuera somos seres que iluminamos el ambiente en el que nos encontramos, y cuando estamos con los nuestros, sucede exactamente lo contrario, luces con los de afuera y tinieblas con los de adentro. Pero a veces por situaciones de variada índole aparecen situaciones que se nos salen de las manos, y sale a relucir sin disfraces como somos en verdad  

Es allí donde se evidencian las garras que todos tenemos y escondemos, las garras de la descortesía, el improperio, la diatriba, el insulto, la intolerancia, y recién nos descubrimos de cuerpo entero, nos asustamos al ver que lo que edificamos, se derrumba y se hace pedazos ante nuestros propios ojos y ante los ojos de los demás. Pero también nos damos cuenta que cosas tan sencillas, como un saludo afectuoso, detalles pequeños, como una sonrisa a alguien que ni conoces, adquiere una dimensión enorme, y que, lo que tienes a nivel material pasa a un plano absolutamente secundario, que lo que realmente habla de ti y se queda en la gente es lo que das.

Hace poco falleció la madre de uno de los mejores amigos de mi sobrino, en su velorio al que asistí, era aleccionador palpar como la recordaba la gente, por su alegría, lo excelente anfitriona que era, lo solidaria con los demás en momentos duros de aflicción, los quebrantos de salud no la frenaban para nada al momento de enviar buena energía a los suyos y a los demás, al escuchar tales criterios, me di cuenta de la herencia que dejó en los que la conocieron más que yo.

Lo que habla de nosotros no son lo que tenemos en cuanto a fortuna o títulos, sino un yo te ayudo, un por favor, una sonrisa, saber asumir con la misma alegría un día soleado, como una tormenta sin culpar a nadie, ni desfogarse con nadie. Te recordarán por como fuiste, más que por lo que tuviste, serán simples cosas las que dirán mucho de nuestro paso por aquí.