Variaciones estacionales

David Rodriguez

Loja cuenta con dos estaciones climáticas; veranos calcinantes que degradan en inviernos torrenciales y que se observan y sienten en los 6 cantones meridionales. Conserva tal desequilibrio (actúa solamente en la dinámica estacional) que puede preponderar el invierno como el verano y estos a su vez modificar los aspectos naturales.

En los cantones de Loja y Saraguro rige el clima del callejón interandino. Todas las cordilleras circundantes junto a sus mesetas y declives son propicias a la erosión y han sido de clima templado húmedo.

Bajo los montes se criaron pastos naturales. Se despejaron las montañas y se secaron los remanentes. De montañas milenarias quedaron extractos insignificantes, como reminiscencias de las riquezas forestales del ayer. La historia de estas montañas es la historia de sus indígenas, del clima y de los productos. Los valles cálidos han brindado mil riquezas forestales y alimentos. Hasta los materiales eruptivos han desempeñado un gran papel en los valles, en cuanto contribuyen a la formación de las capas, sobre todo de las areniscas y conglomerados.

Antes vida fácil, producción inmensa; humedad que poco necesitaba de irrigaciones artificiales; producir era el encargo de la tierra. Cuando se quedaron los lomeríos pelados, la vida agrícola se hizo difícil. Vinieron los años secos, el desbalance de las estaciones, los días de verano más numerosos y más escasa la alimentación. Vino la preocupación por las personas, pero no de la tierra.

La montaña ha sido vencida. Ahora que hay caprichos climatéricos, ahora que hay sequías, se la busca como aliada. Los aborígenes y sus sucesores se dedicaron a conquistar a la montaña, una conquista cruel de incendios y extracción maderera descontrolada. La montaña era obstáculo para la conquista de las tierras, hoy, para la mayoría de las personas esa esperanza, es reservorio. La montaña fue barrera y hoy se la busca como base de unión.

Los fenómenos atmosféricos, en toda la provincia de Loja, se suceden con una mutación continua y muy caprichosa, debido a su conformación topográfica, principalmente, los climas divergen según las disposiciones topográficas, creando aspectos dispares entre parajes limítrofes. Los climas son algo estables en los lugares que tienen densidades montañosas. La escala térmica oscila en amplitudes apreciables; hasta el firmamento tiene otra transparencia, al igual que la intensidad de los vientos.

En las zonas de tupidas montañas, que ya son pocas -Imbana, Puyango y Amaluza-, todo el ambiente es húmedo, como un prolongado invernal. Las tierras bajas y fronterizas con el Perú, adscritas a Puyango y Celica, son cálidas y secas en la mayor parte del año. En la década del 50, solo el 1953 fue invierno copioso, una exageración de agua que pudrió a los maizales. En el año 1968 se prolongó un verano fatal para la economía provincial.

Dos estaciones se alternan en forma veleidosa: el invierno y el verano. Unas veces se impone el verano, hasta provocar el éxodo del campesinado a las provincias de El Oro, Zamora y otras. Los años secos están repitiéndose, cómo se repiten las lluvias inoportunas en el Valle de Loja. Caprichos estacionales y climatéricos.