El malo, malísimo TikTok

Diego Lara León

Hay muy pocas cosas que son malas solo por el hecho de existir, lo común es que haya efectos malos si se aplica mal una herramienta, actividad o estrategia; y, que haya efectos buenos si aquellas herramientas se aplican bien. Para graficar podríamos decir que, si damos un machete a un delincuente, seguro lo usará para delinquir y quizá poner en riesgo la integridad de alguna persona; sin embargo, si le damos ese mismo machete a un agricultor, es muy probable que el uso que le dé a esa herramienta sea beneficioso para él y para su entorno.

Lo mismo sucede con tantas y tantas cosas que a diario pasan en nuestra vida. Una parte del comportamiento humano, del incorrecto comportamiento humano, es tachar de malo aquello que no me gusta, que no lo entiendo o que no lo quiero entender. “El que yo desconozca algo, no significa que no exista”.

Nuestra sociedad actual está llena de negaciones, de herramientas mal aplicadas, de criterios y afirmaciones realizadas en base a “lo que me contaron” o en base “al titular que leí en redes sociales”. Esas negaciones o distorsiones son el caldo de cultivo de decisiones erradas o lo que es peor, de indecisiones.

Hace pocos días fuimos testigos de un evento en la bella ciudad de Cuenca, que congregó a centenas de jóvenes y que tenía como atracción a dos personajes muy conocidos en una red social. El evento fue mal manejado e inoportunamente realizado en momentos de complicación sanitaria. Pero, ese acontecimiento generó una serie de comentarios y ‘sentencias” sobre “lo perversa que es la red social TikTok”. Se ha tildado de absurda, innecesaria y dañina a esta red social, de “vagos y desconocidos” a estos influencers y de “adefeciosos” a quienes son usuarios y generan contenidos.

Este episodio reciente me hizo recordar aquellos momentos de la historia en la cual se acusó de loco e idiota a aquel alcalde de una pequeña ciudad de Estados Unidos, que por inicios del siglo pasado dispuso planificar calles amplias porque los automóviles que recién se habían inventado podrían en un futuro circular en gran número por sus calles. Me hizo recordar también la burla que sufrió aquel innovador allá por 1976 que predijo, que en el futuro casi todas las familias tendrán al menos un computador en su casa, en ese momento las computadoras necesitaban una habitación completa para poder funcionar. Me acordé de aquel empresario que despreció un proyecto de virtualización de los contenidos audiovisuales, porque según él “las películas siempre se las venderá en casetes”.

Muchas personas cambiarían su concepto sobre Tik Tok y otras nuevas formas de coexistir si supieran como estas herramientas dinamizan al mundo. Que esta red social sea buena o mala, no depende de su existencia, depende de su aplicación y eso es corresponsabilidad nuestra.

En redes sociales hay mucha basura, pero también hay mucha información conocimiento y ventajas muy, pero muy buenas. Ud. decide que consume y que aporta. Si uno consume basura, difícilmente podrá aportar algo bueno.

El mundo cambia a un ritmo frenético, pensar que debe seguir siendo igual a como yo lo conocí es un error, creer que lo que a mi me gusta es lo único bueno, es otro error.

Cuando sientan que todo lo que hacen está bien y no hay nada mas que mejorar, cuando pierdan las ganas por hacer su trabajo, cuando crean que todo está descubierto, cuando pierdan la capacidad de asombrarse, cuando eso pase, queridos lectores, es tiempo de cambiar.

Si las cosas nuevas las veo como un problema, quizá el problema sea yo. Si a las cosas nuevas las percibo como negativas, quizá el negativo sea yo. No siempre todo lo nuevo es bueno, pero tampoco es malo.

@dflara