Narcisa de Jesús, una historia de vida

Juan Luna Rengel

Quilanga

La historia debe ser relatada, transmitida y escrita, “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”; a las personas hay que conocerlas y adentrase en sus sueños para poder hablar de ellas.

Recuperando historias de vida de longevos de mi cantón Quilanga, voy a hablar de la señora Narcisa de Jesús Jaramillo Mendoza, nacida en la parroquia y cantón Quilanga el 05 de marzo de 1915. Vive en su humilde casa acompañada de su hija Germania y desde su rincón, el barrio Galápagos. Junto a su esposo Neptalí Ortíz Torres procrearon 12 hijos, los cuatro primeros fallecieron a muy temprana edad. Su lucha por sobrevivir ha sido junto al río Guaya y sus encantadoras lagunas, así como el arduo trabajo en la agricultura.

Narcisa de Jesús muy pronto cumplirá 107 años. Cansada por el trabajo y los largos años que Dios le concede vive en el silencio de su barrio de toda la vida, Galápagos, desde mi perspectiva, uno de los barrios más pobres del cantón; según nos cuenta, a su casa no llega el servicio de agua, aunque tienen las instalaciones necesarias, por lo que deben proveerse del contaminado río o de una vertiente cercana a su casa, en tiempos de invierno.

Su vida y la de su familia no ha sido fácil. Sus cuatro primeros hijos murieron víctimas de enfermedades propias de los niños de aquella época, de la pobreza y la falta de atención médica, cuentan sus hijas Germania y América. Por estar muy cerca al río practicaban la pesca, en temporada sembraban el maíz y trabajaban como jornaleros para poder alimentar y educar a sus 8 hijos vivos, quienes, viven muy cerca de ella.

Su casa construida en adobe está refaccionada y gracias a la ayuda del GAD-Quilanga pudo pavimentar su corredor y adecuar un sencillo muro para evitar la humedad. En ese pequeño pasillo está ubicado un sillón donde permanece sentada la mayor parte del día y sujeta a un natural bastón camina lentamente. Su hija Germania y su nieta Deysi están a su cargo; los hermanos en la medida de sus posibilidades las ayudan y visitan con frecuencia. No habla mucho, pues la pérdida total del oído dificulta la conversación, pero, una sonrisa suave, inocente y dulce animan el diálogo.

Doña Narcisa de Jesús, según nos cuentan sus hijas, lleva una vida con salud bastante buena, no revela dolencias graves, molesta muy poco, duerme en la media tarde un poquito y a eso de las ocho de la noche piden la lleven a su camita. Su alimentación no muy nutritiva se complementa con las aguas de hierbas naturales, su preferida, el agua de hierba luisa, precisamente, las aguas de hierbas de su jardín el jengibre y la cebolla la ayudaron a enfrentar los tiempos fuertes de la pandemia de la COVID-19, a nadie en su entorno le pegó este mortal virus. Sus hijos, nietos y bisnietos que la visitaban fueron muy cuidadosos al momento de visitarla.

A pesar de su largos años, el Estado se hizo presente, desde hace tres años al otorgarle la cédula de identidad y ayudarle con el bono de la pobreza de cien dólares a ella y su familia cercana, mensualidad que es poca en relación a los cuidados y alimentación que debe observarse, por eso, a decir de su hija Germania “quizá el Estado pueda ayudarles incrementado el bono, presencia del Ministerio de Salud para atención médica en casa, Ministerio de Inclusión Económica para ayuda en alimentación y quizá un servicio de cuidado especial para los ancianos, mejoramiento de la vía de acceso y sobre todo la dotación del servicio de agua”, añade, “mientras unos tienen para lavar los carros y regar sembríos, nosotros no tenemos para cocer los alimentos”.

Al terminar de contar de Narcisa de Jesús, hacemos un llamado a las autoridades locales para solucionar el problema del agua en el domicilio de doña Narcisa, pedimos al Estado ecuatoriano, a través de los Ministerios de Salud, Inclusión Social y otros emprender acciones en favor de los longevos del cantón con un centro de atención gerontológica. Resaltamos la gratitud de la familia a las personas de buena voluntad que los ayudan con alimentos.

Referencias

Angel, Viterio, Gremilda, Orlando, Albino, Melqui, América, Germania y Afria, son sus ochos hijos. Tienen nietos, bisnietos y hasta tataranietos.

Galápagos se ubica en la parte baja del cantón Quilanga; con clima muy agradable de 22 grados, está rodeado del río y sus lagunas, particularmente la laguna de las espumas.