Día de la Madre, militancia por la sobrevivencia

Rafael Riofrío

Hay veces que la casualidad y la voluntad, puede dar aliento y testimonio de la lucha personal y colectiva de la Madres que, atrapadas en el manto burgués levantan su voz para ser parte ineludible del escenario de la protesta social en defensa de los derechos humanos. Sin embargo, aunque la lucha de la Madre sea familiar en cada hogar, la historia de cada Madre en la participación social no comienza ni termina en una marcha popular. Su historia, que es la de muchas Madres, se conjuga día a día, en el combate por la sobrevivencia y en contra de las imposiciones laborales y político-sociales del sistema.

Es preciso recordar que, en 1870 la escritora estadounidense Julia Ward convocó a todas las mujeres a rebelarse contra la opresión, en una desgarradora proclama pacifista por el día de las madres:

“¡Levántense, madres y mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o de lágrimas! Digan con firmeza: No permitiremos que nuestros maridos no regresen a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la solidaridad, el altruismo y la paciencia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.”

Esta proclama mantiene su vigencia, a pesar de que las reacciones conservadoras lograran convertir aquella propuesta en una celebración comercial, que se ha generalizado en buena parte del mundo:

Desde el gobierno y las élites, este domingo dirán “Feliz día de la Madre”, lo dirán con hipócrita solemnidad como si realizaran una proeza, pero no, no es así. Hace falta reconocer lo mucho que le debemos a quien nos dio la vida, para desearle algo más que un feliz día.

La mayoría de la Madres, mantienen a sus hijos en el lumbral de la miseria, sin perspectivas de un futuro pleno por la falta de fuentes de trabajo, por la desatención en los servicios de salud, por la disminución del presupuesto para la educación y un sin número de etcéteras de penurias producto de los infinitos actos de corrupción oficial y de la bajeza humana de los gobernantes de turno que postergan las esperanzas del pueblo en su búsqueda de mejores condiciones de vida.

Feliz día de la Madre, niña-mujer, que ignoras tus derechos porque nunca te los contaron. Feliz día también para ti Madre-abuela que asumes el drama de la responsabilidad ajena y que no te rebelas porque ni siquiera conoces la dimensión de la injusticia. Feliz día Madre-marginada por un Estado inclemente a tu dolor que prioriza la deuda externa.

Feliz día Madres-luchadoras, lideresas sociales, cuyo objetivo es construir la Patria Nueva. Feliz día Madres-maestras cuyo día se inicia desde el amanecer ante las puertas de escuelas y aulas aferrándose a educar para la libertad, para la emancipación.