Como un bandolero en el desierto de Palmira 

Byron Karryon

 Al tiempo del tiempo, cuélgale una hamaca. 

A la música, báilala alrededor del fuego.  

Al huésped sorpresa, cámbiale las sábanas. 

A la sed con vino, coséchale recuerdos. 

Al invierno del rencor, vístela del verano. 

A la ley de bolsillo roto, remiéndala. 

Al hueso con carne, agrégale bastante limón. 

A la miel con quesillo, fríele buñuelos. 

Al plástico de la calle, recíclalo para manualidades.  

A la política neutral, ponle fecha de caducidad.  

Al animal hambriento, compártele un bocado. 

A la tierra que defiendes, siémbrala sin fertilizantes.  

Al deseo del puñal, cómprale un rompecabezas. 

A la lechuga de funda, cúrala con vinagre. 

Al recuerdo del vicio, llévalo a andar con muletas. 

A la cultura que se viste de moda, mejor desnudarle. 

Al dolor de barriga, con linaza o un draque.  

A la palabra suelta, con anzuelo, péscala. 

Al chuchaquí de guarapo, se lo camina en la montaña. 

Al poeta del poeta, aléjalo de la servilleta. 

Al refrán que “contradiga”, píntalo en la avenida.