Déficit de profesores en Mangahurco  y Cazaderos.

Primer local escolar de la que hoy es Unidad Educativa «Plaza Ledesma», de Cazaderos.

César Correa

Hace un mes comenzaron las clases presenciales en los planteles primarios y secundarios de las parroquias Mangahurco y Cazaderos, del cantón Zapotillo, con la triste realidad de que no se cuenta con el número suficiente de profesores, por lo que los niños y jóvenes no están recibiendo todas las horas de instrucción.

Óscar Correa, de Mangahurco, nos informó que en la educación básica solamente tienen un profesor para cada tres grados y que en el colegio no hay profesores con todas las especializaciones, a más de que están vacantes los cargos que dejaron los catedráticos Carlos Berrú y Santos Luna, que se jubilaron. Por la falta de profesores especializados las máquinas para producir dulce de leche, yogurt, garrapiñado (maní con dulce) están paralizadas, empolvándose y los jóvenes ya no están produciendo como lo hacían antes, por lo que se está sufriendo un retroceso.

Karina Malla Meca, Magister en Psicología, vicepresidenta de la Junta Parroquial de Mangahurco, asimismo nos informó que en los planteles educacionales de la parroquia no existe el número necesario de profesores, lo que redunda en una baja de la calidad de la enseñanza. El problema se agudiza porque en la cabecera parroquial no se tiene señal para la telefonía celular, dificultando el contacto entre docentes, alumnos y padres de familia para el cumplimiento de las tareas educativas.

En Cazaderos la Lic. Gladis Astudillo Camacho, presidenta de la Junta Parroquial, cuando le interrogamos sobre la realidad educativa de su jurisdicción informó que en los barrios solamente hay escuelas unidocentes y que en la cabecera parroquial la Unidad Educativa «Plaza Ledesma» solamente tiene 8 profesores que atienden a los 10 grados de educación básica y los 3 de bachillerato.

Graves problemas de saneamiento ambiental

Angustiado Óscar Correa se lamenta de que las aguas servidas de la cabecera parroquial de Mangahurco desembocan en la quebrada, contaminándola a partir del sitio en que se la cruza al borde de la población, al llegar de Bolaspamba, donde se estancan por la falta de corriente que se las lleve, sin que hasta el momento exista un estudio destinado a instalar un sistema de purificación de esas aguas antes de verterlas a la quebrada.

El anterior presidente de la Junta Parroquial de Mangahurco dejó una deuda enorme  razón por la cual en el presente año solamente hay 40.000 dólares para invertir, según datos de Karina Malla, una cantidad que no alcanza para resolver el problema sanitario, en consecuencia es el Municipio de Zapotillo el llamado a financiar los estudios y posterior construcción de una piscina de oxidación para tratar las aguas servidas.

En Cazaderos las noticias son mejores, pues se está terminando la instalación del alcantarillado sanitario y se va a construir la respectiva planta de tratamiento, en convenio entre la Junta Parroquial y el Municipio de Zapotillo.

Mangahurco y Cazaderos no han  escapado a los estragos del neoliberalismo, que se está expresando en el recorte de las asignaciones presupuestarias a sus juntas parroquiales, al Municipio de Zapotillo y al Consejo Provincial; el deterioro de los servicios educativos; la falta de medicinas; la carestía de los fertilizantes, la falta de auxilio de las entidades públicas ante la despiadada sequía que les está azotando. (I)