Ser persona vitamina a través de nuestras facultades cognitivo-lectoras

Galo Guerrero-Jiménez

Hoy que nuestra sociedad vive de prisa entre la interacción digital, la falta de tiempo y en medio de las tecnologías de la información que nos atosigan con enunciados de tantas desgracias que el planeta vive a diario, el común de los ciudadanos no busca prioridad para vivir a conciencia los momentos gratos que en diferentes actividades las lleva a cabo a través de la cultura, el arte, la ciencia, la tecnología, el deporte y, en fin, desde tantas oportunidades que sí existen para realizarnos en el plano social y personal.

Sin embargo, dado este atosigamiento de tanta información negativa, de violencia, de muerte y de corrupción, “nuestras facultades cognitivas nos predisponen a creer que vivimos en una época violenta, en especial cuando son avivadas por medios que siguen la consigna: ‘si hay sangre, muéstrala’” (Pinker, 2020), ha hecho que, en efecto, nos sintamos vulnerables, indefensos, inútiles y poco pensantes para enfrentar estas circunstancias nocivas con “la creencia de que la violencia ha aumentado sugiere que el mundo que hemos construido nos ha contaminado, quizá de manera irreparable. La idea de que la violencia ha disminuido sugiere que empezamos fatal y que los artificios de la civilización nos han conducido en una dirección noble, en la que ojalá continuemos” (Pinker, 2020) aunque sigamos siendo testigos de actos poco civilizados; pero, pensando en que, como dice el dicho popular, “más son los buenos que los malos” los que habitamos este planeta con grados de violencia mucho menores que los que se vivía hace muchas décadas y centurias con guerras y pandemias atroces.

A pesar de todo, o desde lo mejor de todo, es necesario buscar tiempo, aunque sea poco, pero bueno para robustecer intelectual, emocional y espiritualmente nuestras capacidades cognitivas y lingüísticas, pensando en que, alimentándome de ideas nobles, robustas de humanismo, de ciencia, de arte y de educación, sobre todo desde la pragmática textual, en especial del apego a la lectura de temas grandiosos y de nuestra predilección, entonces, será posible que vayamos robustos de humanismo ante el otro que tanta falta le hace que aprendamos a acercarnos. Pues, el reto está en que “si consigues que la gente te valore y cuente contigo, que seas alguien importante en su vida, te sorprenderás positivamente al percibir que te buscan, te requieren en los buenos y malos momentos” (Rojas Estapé, 2022).

Y, claro, desde esta óptica, por supuesto que se reduce la violencia, la corrupción, el maltrato físico y psicológico que está minando la emocionalidad y la compostura humana que aún vive mucha gente.  De ahí que, sea cual sea la finalidad de un gran conglomerado humano que estudia, trabaja y actúa desde la base de ideas nobles, es porque “trata siempre de mejorar, dar valor y ayudar a sacar lo mejor de los demás. Intenta ser persona vitamina, alguien que aporta, que ayuda, que resulta alegre y optimista en un momento de turbulencia” (Rojas Estapé, 2022) y de gratos momentos que una persona siente cuando sus objetivos de vida son auténticos.

Por eso, vayamos en post de ideas que nos ayuden a crecer intelectual y emocionalmente, que nos conmuevan, que nos hagan pensar, reflexionar y actuar para el encuentro de lo humano. Qué tal, si en algún momento, por ejemplo, leemos poesía. “La buena poesía juega con los sonidos para crear un patrón de alturas placentero, y contiene agrupaciones rítmicas semejantes a las de las canciones. Un poema logrado [bien leído] es una experiencia sensual: la sensación de las palabras en la boca que recita y el sonido que percibe el oído que escucha forman parte del encuentro” (Levitin, 2019) con la alegría y la vida emocional más sentida, tan importante para robustecer el don de la palabra desde nuestras facultades cognitivas.