Partidos políticos de pacotilla

César Correa

Hay numerosos ciudadanos, muchos de ellos con presencia en los medios de comunicación, que mordazmente denuncian, critican, censuran y condenan a los políticos ecuatorianos. Para ellos ningún partido, ningún dirigente político, vale. ¿Tienen la razón? Objetivamente hablando no podemos estar satisfechos con el desempeño de los partidos políticos; es cierto que todos dejan mucho que desear. Llegar hasta allí, como lo están haciendo los críticos más feroces, es ponerse a llorar sobre la leche derramada. Lo obligatorio es ponerse a investigar a fondo las causas del problema y al mismo tiempo ponerse a hacer las acciones tendientes a mejorar el panorama.

¿Podemos aspirar a ganar el campeonato nacional de fútbol con un equipo que nunca entrena? ¿Podemos aspirar a tener buenos presidentes, legisladores, jueces, prefectos, alcaldes, con ciudadanos -electores- que nunca leen un libro sobre los problemas socio-económicos del país y del mundo? Jamás.

Las deficiencias de los partidos políticos son el resultado de las deficiencias de la conciencia cívica de los ciudadanos. Hay «partidos políticos» que en realidad son empresas, propiedad privada de uno o más empresarios. Empresas que se constituyen para captar espacios en la administración pública para hacer florecer las demás empresas del financista; para tratar de conformar un imperio que genere bonanza a su familia por varias generaciones: el ejemplo clásico es el PRE, que buscó darles a los Bucaram la hegemonía política y económica por décadas, que tuvo éxito electoral inusitado y en menos de una década llegó a la Presidencia de la República. CREO es otro ejemplo clásico de una empresa política, al servicio exclusivo de las ambiciones económicas de Guillermo Lasso, que está utilizando todas las instancias estatales para multiplicar al máximo el capital de los centenares de empresas que el presidente tiene en el Ecuador y en el exterior. La empresa de Alvarito, el PRIAN, no llegó a conseguir su objetivo. Estas empresas son propietarias de los grandes medios de comunicación que trabajan las 24 horas de día para promover los intereses de CREO, PSC, SUMA, PRE y demás agrupaciones de derecha.

La izquierda es la que debe sacarnos de este tan dañino pantano. En la actualidad su mejor ensayo es la Revolución Ciudadana, que aún está lejos de ser un verdadero partido, que tiene graves debilidades provenientes fundamentalmente de su carencia de recursos económicos, lo que impide poner en marcha todas las actividades que corresponden a una organización de esta naturaleza. Debilidad que provine también de los casi nulos conocimientos de Historia, Economía Política, Ciencia Política que tiene un porcentaje muy alto de la población, que vende su voto por una funda de arroz, en lugar de responsabilizarse de contribuir económicamente al funcionamiento de un partido que luche por la progresiva eliminación de la injusticia.