La experiencia electoral de Brasil devolvió la esperanza a nuestra América

Luis Pineda

El triunfo electoral del Partido de los Trabajadores y el regreso de Lula a la presidencia de Brasil, representa la esperanza para los pueblos de nuestra América.

La esperanza porque se consolida el regreso de los partidos políticos progresistas, junto con México, Colombia, Bolivia, Argentina, Chile, Perú…

La esperanza se mantiene porque vuelven las expectativas de construcción de la unidad de América que, se inicia con la presidencia de Hugo Chávez que se proclama “árbol de las tres raíces”: Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. Aquí se inician la organización de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Cumbre de los Estados Latino Americanos y Caribeños (CELAC).

La esperanza de los presidentes, vicepresidentes y más dirigentes políticos que fueron acusados de corruptos, de terroristas, de narcotraficantes, sin ninguna prueba o con testigos comprados y al mismo tiempo un homenaje a los miles de brasileños que lo acompañaron, todos los días, durante casi dos años que estuvo preso; y, homenaje a los millones de americanos que acompañamos a los dirigentes políticos progresistas que han sido acusados o encarcelados de manera injusta y perversa.

Renace la esperanza porque renace la ola progresista, pues Brasil es un gigante no solamente en territorio sino en influencia política y económica.

Renace la esperanza en las iglesias católica y evangélica, pues la mayoría del pueblo creyente demostró que no puede ser manipulado por quienes se creen dueños del poder político y económico, y que son fieles a Jesús de Nazaret, que optó por los pobres, toda su vida.

Vuelve la esperanza a los partidos y movimientos progresistas, pues se unieron para lograr derrotar al neoliberalismo fascista y se convierten en ejemplo para los movimientos y partidos políticos que buscan responder a las necesidades de la mayoría de los pobladores de nuestra América.

Sin embargo, hay que estar muy atentos, pues como decía Charles Baudelaire: «El mejor truco de los malos es hacernos creer que son buenos».

Además, sabemos que los conservadores se vinculan de manera clara e inmediata con el miedo. Es parte de una estrategia de la derecha infundir miedo, violencia, con una gran dosis de odio en sus discursos. Por ello hoy la derecha tradicional se convierte en ultraderecha dónde sus principales «atributos» se basan en la mentira y en la destrucción total de la política social que gobiernos anteriores hayan construido. Por lo tanto, corresponde a los pueblos lograr la felicidad del conjunto y romper la inercia social para mejorar su situación y controlar más la coyuntura que aquellos que están agazapados, a la defensiva, intentando conservar su estatus y privilegio. 

El 30 de octubre del 2022, en Brasil, ganó la democracia, la libertad y la paz, fue el día que marcó el regreso de un pueblo.