Poema 1. Manifiesto de los escritores de la fábrica de poesía.

Una serenata del Malacatos a la puerta de la Ciudad Arcoíris

¿Por qué le interesa participar en este taller de poesía?

  • Dejé de escribir poemas, quiero recuperar esa capacidad, pero un bonsái tocó a mi puerta y junto a él un misterio, una poética detrás del gesto: ¿De dónde proviene?
  • De sus hojas debo descifrar su edad, su sentir, sus sonidos, su aliento, quien se viste detrás de sus hojas.
  • Este taller ha llegado a mí como por arte de magia de este mundo tan maravilloso de los versos.
  • Para jugar con las palabras en cuanto se refiere a figuras retóricas y con/sin sentido.
  • Para seguir aprendiendo y explorar nuevas formas de manifestar a través de las palabras.
  • En este abril dejar de recordar tu piel, dejar de extrañar el calor de tus abrazos y tu cama, en definitiva: dejar de pensar en nuestras noches de intimidad que nunca existieron.
  • La escritura, desde muy pequeñas las palabras pueden ser una herramienta para sanar corazones, reconstruir historias.
  • El amor, la tristeza y la felicidad, el engaño, la dulzura y la pasión. ¿Es el amor una dulce muerte o una mala tentación? No te vayas ¡quédate a mi lado, no te rindas, los dos seremos! Seres sin pensar, atraídos por una ilusión. Difícil decisión, ¿amar o no amar? sufrir, soledad, amargura, penas y dolor.
  • La métrica y musicalidad de la poesía se aleja lentamente como humo de cigarrillo sofocándome la vida.
  • Deseo proyectar: escritos rotos sin romper.
  • ¿Por qué escribo? Pará sentir que vivo. Hubiera podido llorar, pero tantas palabras no merecen olvido.
  • ¿Aprender sobre cultura?
  • Liberar el creativo de mis pensares, saber estructurar y amasar las palabras condensadas.

Escribe un poema, sin descripción, imagina las palabras sin pensarlas.

  • Somos como unas semillas de diente de león / en una danza etérea en medio de la nada / sin saber que al momento de aterrizar / una nueva historia estará por germinar.
  • Cuando estoy solo || en mi mundo se detiene el tiempo || hay luz en mis ojos || y oscuridad en el silencio || cuando estoy solo || mirando al techo || idealizando un mundo perfecto
  • Poesía: silencio como una guitarra sin cuerdas.
  • Parecemos dos maderos inútiles frente al público que no es más que mi espejismo.
  • Pensamientos negros derraman estos renglones, palabras sin sentimientos entre trazos limpios y borrones.
  • Que en la vastedad de mi silencio se ahogue el grito que te nombra.
  • Corazón de vudú manchado, brazos lisiados por los chacras no curados, pulmones blancos y marrones destrozados, un vacío en la garganta como agujero negro del universo profundo del ser humano moribundo.
  • Rencuentros, entre las ramas rotas y hojas secas de aquel bosque, donde alguna vez amé la vida, donde alguna vez me sentí feliz.
  • Estamos atrapados en un campo de circunstancias escalofriantes, poesía alumbraste mi camino con tan solo un destello de luz de esos hermosos ojos inmunizantes, ¡tus palabras!
  • Mañana vienen los caminos que ayer no supe ir, hoy me encuentro en el centro y me alejo de él, ¿siempre será eterno el camino?
  • Historias en huellas perdidas, forman el vacío que olvidé, en busca de náufragos perdidos, criados en el mismo sombrío.

Me gusta escribir.

Quiero pulir.

Desdoblo el silencio para crear versos.

Desafiando espacio tiempo.

Conjugando bien los verbos.

Encendida ya la mecha.

Mi mirada titubea.

Tapo bien las brechas.

🎵Y sonrió con un: oiga, mire y vea 🎵

Poesía, no imaginé tenerte a mi lado, no imaginé que serías tú, aquel verso envuelto en mis sueños, despiertas todos mis sentidos, eres mi estrella distante y sin pensarlo me estrellé… ¡SÍ!… Me enamoré de ti…

¡Amor por la poesía!

¡Por los bosques naturales!

¡Por los ríos por cielos de telarañas!

¡La tierra se reseca como un desierto!

¡El planeta tierra se acaba! ¡El agua se acaba!

Los bosques la tierra y las aguas se mueren y extinguen;

No obstante, la esperanza en mí de preservar el medio siempre estará presente.

¡Simbólico placer bucólico!

Brillo, huella; rayo entra por la ventana.

¡Nubes de algodón! desde lejos te halago: ¡Azul frenético!

¡Cómo te miro en los manzanos de tu frazada!