Breve repaso de las ideologías y partidos políticos (1)

Numa P. Maldonado A.

Para estos días de inusual crisis, inseguridad y violencia, incertidumbre y largo desgobierno, y poco alentadores pronósticos sobre la presencia en el país del próximo evento de El Niño; días rematados también de un corto período preelectoral que, por un lado, permite vislumbrar una leve esperanza de “cambio”, pero de otro, confunde a más de un elector consciente sobre la imagen de camaleón que presentan varios candidatos a las elecciones del 20 de agosto, escribo esta entrega, dividida en dos partes, con la pretensión de recordar algunas confusiones.

Justo en esta época preelectoral es cuando, la jerga mediática nacional habla otra vez de política y políticos, democracia, ideología y, por cierto, de “izquierdas”, “derechas” y “centros”. Posiblemente empujada por la tendencia de varios candidatos a autoproclamarse, unos de “apolíticos”, otros sin “ideología”, otros “progresistas” y “demócratas”, otros de “izquierda” y “centro derecha” … Pero todos “capaces de combatir la inseguridad y corrupción en corto tiempo”. Cuando en realidad muchos, con difusa ideología política, responden más a consignas extrañas y hasta perversas, y pocos a lo que la gran mayoría realmente desea: un mejor gobierno con buenos y honrados mandatarios y legisladores.

En cuando a los adjetivos que nuestros “políticos” se autoendilgan, no porque los sientan sino como estrategia para recibir el favor del voto, todos ellos (me refiero a los vocablos) están muy vinculadas entre sí y conducen al gran concepto histórico de Política, definido desde hace más 2.500 años: Política es la ciencia y el arte de dirigir bien el Estado; ciencia y arte que, con altibajos, ha permitido constituir y construir el mundo de hoy.

Vale reconocer que la importante Ciencia de la Política se fortaleció con ayuda de la Democracia: las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta, con tendencia a la equidad social. Y la Democracia, a su vez, depende de las Ideologías: si se centran en la sociedad se llaman genéricamente de “izquierda”, si lo hacen en el individuo, de “derecha”.

Recordemos que esta denominación de carácter político nació en la Revolución Francesa, cuando en la Asamblea Constituyente de 1792 los diputados se hallaban divididos en dos grupos enfrentados: el de la Gironda, que se situó a la derecha del presidente y el de la Montaña a la izquierda, y en el centro una masa indiferenciada, el Llano o la Marisma. Los girondinos deseaban restaurar la legalidad y el orden monárquico, la Montaña propugnaba un estado revolucionario, contra la realeza y a favor del pueblo llano. Robespierre, Danton y Marat fueron los caudillos del primer partido político francés que se situó a la izquierda. En términos cortos: la ideología de izquierdas se centra en la sociedad, la derecha en el individuo.

Desde entonces, los conceptos de izquierda y derecha, como principales analizadores y definidores de la posición política y la conformación de partidos, han caído en una franca confusión de sus referentes originales. Ambos conceptos se han sumido en una suerte de populismo, el populismo de izquierda y el populismo de derecha (bastante similares), para lograr adeptos entre la gran masa pobre y desprotegida. Un traslape de corrientes políticas complejamente evolucionadas que, a la hora actual, hace muy difícil poder discernir quien está a la diestra o a la siniestra de quien, de manera especial cuando de populismos se trata. Estos, tildados de falta de ideología, con enorme demagogia y cegados por el enriquecimiento ilícito y el poder.

Y en este “tira y jala” entre populismos de derecha e izquierda, con acuerdos bajo la mesa entre corruptos líderes, la vida de nuestras repúblicas, particularmente la de nuestro Ecuador, ha transcurrido sin pena ni gloria.