“Muchas de las veces, nunca conocerás el verdadero valor de un momento hasta que se convierta en tan solo un recuerdo. No perdamos esta oportunidad, llamada momento, porque esto no se repetirá y tampoco es eterno”.
En los actuales momentos, la persona no para de proyectarse en loque le toca ocuparse, en lo que deberá planificar o resolver… estamos la mayor parte del tiempo instalados en un “modo hacer” que hemosautomatizadoy que en muchas ocasiones consigue que perdamos el contacto con el “ahora” o que transitemos por él. Nos levantamos, rápidamente ya estamos en marcha, de camino al trabajo a toda velocidad, vamos apurados a hacer la compra, la comida y las tareas de casa, corremos de nuevo para hacer ejercicio o para tomar un café fugaz con nuestro mejor amigo, y al fin llega la hora del baño, de cruzar un par de palabras con nuestras parejas, hijos… hasta caer en la cama y volver a empezar el mismo proceso al día siguiente. Es curiosa la mala costumbre que tenemos las personas de pensar que el momento actual va a perdurar para siempre. La verdad es que lejos de ser así, tiende a pasar hasta que se fue y no tiene remedio. Esto nos pasa continuamente y solo tendemos a valorar lo que perdimos…y muchas de las veces, ni eso. Convertirse bueno en algo es una actividad que requiere tiempo. Lo importante es identificar en qué nos estamos haciendo buenos. Si dedicamos nuestro día a ver televisión o series, probablemente nos volvamos muy buenos en eso. Por otro lado, si usamos el tiempo para aprender o potenciar una habilidad, hacer actividad física o crear algo nuevo, no pasará mucho tiempo para que empecemos a ver nuestra vida desde un enfoque distinto. Invertir el tiempo en cultivar buenos hábitos traerá como resultado una versión mejorada de nosotros mismos. Algunas cosas se verán materializadas en el corto plazo, otras dependiendo del nivel de importancia que tengan para nosotros y del grado de complejidad requerirán paciencia y constancia para alcanzarlas a lo largo del tiempo. El entorno en el que nos movemos y las personas con las que hacemos vida puede jugar a favor o en contra, pueden ser motor de inspiración o un ancla que nos impida avanzar. La influencia de las personas más cercanas es invisible y silenciosa, se acumula con el pasar del tiempo, pero sus efectos que acaban siendo muy visibles. Cada amigo o conocido deja a su paso, una huella, una influencia mayor o menor. De hecho, acabamos pareciéndonos mucho a las personas que más tratamos. A veces conservamos la amistad de algunas personas porque en el pasado fuimos amigos y nos sentimos en el deber de seguir siéndolo. Pero la gente cambia con los años, y es lógico que las amistades también cambien, sin obligaciones morales o deudas de amistad autoimpuestas. Adentrarse en la búsqueda del crecimiento y la mejora personal muchas veces conlleva algunos cambios en el entorno y la gente que tratamos, no se trata de desechar las viejas amistades, sino de hacer espacio para amistades diferentes, que vayan en sintonía con nuestros sueños y valores. Aunque sabemos que el tiempo que se va no regresa, las decisiones que tomemos no tienen por qué ser definitivas, estamos vivos para aprender, y siempre tenemos la capacidad de decidir en qué momento cambiar de rumbo, sin que esto signifique pensar que todo lo hecho en el pasado haya sido una pérdida de tiempo. No porque hayamos decidido estudiar una carrera significa que tenemos la obligación de hacer lo mismo para siempre. O si estamos en una relación que ya no nos hace felices tengamos que pasar el resto de nuestra vida junto a esa persona sólo porque hayamos invertido mucho tiempo en ello. Hoy en día nos pasamos esperando que pase algo, y lo único que pasa es el tiempo y el desarrollo de nuestra vida. No entendemos el valor de los momentos, hasta que se convierten en un recuerdo, por eso haz lo que quieras hacer antes de que se convierta en lo que te gustaría haber hecho. No hagas de tu vida un borrador, quizás no tengas tiempo de pasarlo a limpio. Deja de agobiarte por el futuro, por lo que vendrá y empieza a disfrutar el ahora, sin importar el qué dirán, tu vida es solo tuya, por eso vívela que nadie más lo hará por ti y, sobre todo: “Libérate de personas toxicas, y rodéate de personas que aporten a tu bienestar”.
