Paulina Jaramillo Valdivieso: La voz convertida en canto y protesta

María Antonieta Valdivieso C.

Paulina Jaramillo Valdivieso (Loja, 1963) es una de las poetas más destacadas de la lírica lojana. Lleva en su sangre los genes sensibles, aquellos que convierten en versos las palabras, de su padre Alfredo Jaramillo Andrade.

En su formación académica es psicorehabilitadora y educadora especial, ha estudiado música en el Conservatorio Salvador Bustamante Celi, y Lingüística en la Universidad Técnica Particular de Loja. Ha ejercido varios cargos entre ellos como jefa de Cultura del Municipio de Loja y actualmente se desempeña como coordinadora del Centro Cultural Alfredo Mora Reyes, desde el que realiza una intensa actividad cultural.

Su obra poética es abundante: Mitos que madrugan al sol, Estatura de tiempo y convergencia, Cáscaras de lluvia, El duende infantil, Cartílago adentro, La sonoridad del algodón, El duende poeta. Paulina utiliza un lenguaje poético lleno de imágenes, símiles y metáforas bellamente concebidas. Sus temas son de amor, del desencanto del desamor, del amor filial, del amor hacia su terruño; alza su voz de protesta y rebeldía ante la presencia de los invasores españoles, quienes despojaron al indigenado de sus tierras, de su lengua, de su religión, de sus mitos, de sus creencias, de su identidad.

Revisaremos algunos de los poemas de su obra Mitos que madrugan al sol…Y una canción de esperanza. En los versos del poema La historia luce vestido ajeno, nos dice:

Pálida, lujuriosa, luce la historia,

Cabalga extenuada en cemento armado,

Avanza aquilatada, envejecida y extraña,

Y roba su pan, su raíz y su cosecha…

Pienso que morir sin un espacio

Ni en su cielo ni en su arado,

es mirar la dura selva de otras patrias,

suyas pero ajenas, sin cóndor, sin sierra.

Su solidaridad con la mujer y su lucha por la equidad de género la manifiesta en Ecos de mujer en selva de guerra, dedicados a Manuela Sáenz:

Eres un pájaro descubriendo el vuelo,

Zurciendo con tu pico el tiempo que perdimos

Inventando alas en el plumaje de algún limbo

Desentendiendo la lluvia que nos dejó el olvido.

Eres la Alfonsina desperdigando versos,

La Amaguaña inventando soles

La Penélope tejiendo luces de tiempo

Eres la Manuela forjando libertades.

Y así forjaste con tu compañero

La alianza vital de nuestros genes,

Reinventando la memoria humana

En el fuego inmóvil

¡De nuestra sangre americana!

Como mujer joven es una apasionada del amor, habla con vehemencia de sus pasiones, de sus profundos sentimientos:

El amor, el amor de llano,

Fuerza pendular que da y atrapa,

Que amanece inesperada

En la penumbra del tiempo.

Desde las montañas mismas de mi volcán dormido

Evoco tu abrazo, te imagino límpido de brisas

Ofreciendo la esencia de tu verso cauto,

En sensata e irracional medida.

En Sobrevivencia, cómo no hablar del desamor:

Aún si volvieras conmigo cargado de gorriones,

Aún si lamieras con ternura mi herida.

¡Aún si tus labios me dijeran mía!

Aún si volvieras conmigo, no volverías conmigo.

Con infinita ternura canta a su padre: Entre todos los seres

Tú que musitas la ternura,

que aquilatas el vuelo de palomas

en la dimensión astral

de tiempo, lumbre y trigo.

Cabritillos de cristal, canción de cuna para sus hijos:

Cabaleros de las hadas y los duendes

Pequeños prisioneros de mi pecho

En su faz la ternura me devuelve

El despertar de sus primeras nanas.

En Amor Filial, le dice a su hermano Freddy Geovanny, virtuoso del violín:

Se me enredaron en las venas y nervios terminales

Tus recuerdos, más que un momento,

más que la vida misma,

tus macrofragmentos de sonata

tus dedos perdiéndose, extrayéndonos piel adentro

exiliándonos a la sensación Suprema

de antítesis; génesis prolongada, tierra cósmica.

Este repaso que hemos realizado a unos pocos poemas de Paulina Jaramillo es una muestra de la inmensa calidad literaria de su obra, de sus versos que fluyen espontáneos, cargados de pasión, de su rebeldía ante la injusticia social, de su lucha como defensora de los derechos de la mujer; y, como gran amante de su tierra natal, como ella lo manifiesta con nostálgica ternura, en Loja en mi corazón:

Cuando me siento extranjero en otra Patria

Cuando el tiempo de la siega nos llama en otro tiempo

Es cuando trasluces Loja más allá del camino…

Cuando me voy de ti,

acaricio los poemas que en tus aguas

echó alguno de nosotros con el corazón partido

Agrietando surcos y rompiendo andes

Para dormirte cultivando soledades.

Loja, 07 de julio del 2023