La democracia participativa no significa exclusión sino integración

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

Frente a las elecciones anticipadas, los partidos políticos hacen la presentación oficial de los candidatos que aspiran ocupar la Presidencia, Vicepresidencia y la Asamblea Nacional, de los 8 candidatos 7 representan a instituciones políticas de alquiler o recién formadas a propósito de las elecciones anotadas, uno responde a un partido político que la comunidad lo conoce por su decisión y constancia en el campo político del país.

En medio del caos social, político y económico que se debate nuestro país, la contienda electoral constituye un suceso de la “democracia representativa”, considerada hasta hace poco tiempo como la forma más acabada del “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, también ha sido puesta en tela de juicio. Y es que ya no basta una representatividad, generalmente distorsionada, por lo que hoy se plantea una democracia integral, que abarque asimismo los límites sociales, culturales y económicos, de los pueblos.

Entonces las elecciones venideras, constituyen una urgencia en la búsqueda de fórmulas para detener y extirpar, a los politiqueros de siempre, por la práctica de una mala política, y a la vez una proyección al futuro en términos de construir estrategias que articulen la democracia integral que, para algunos, pasa fundamentalmente por una nueva forma: la democracia participativa.

Para que prospere la democracia participativa y que sea una realidad en nuestro medio, implica la práctica de algunas condiciones básicas, como la responsabilidad en el ejercicio del poder político y del poder administrativo. No puede haber democracia sin control. Desterrar de una vez por todas y para siempre el paternalismo y el autocratismo, para que el poder emane precisamente de la sociedad civil que va a ser la responsable en el ejercicio de la participación.

En la praxis la democracia representativa, el primer sujeto de participación es el ser humano, pero el ser humano, no individualmente, no egoístamente, sino integrado a un colectivo. Sumado a lo anotado dos instituciones centrales son las llamadas a fortalecer la democracia participativa: los partidos políticos y las organizaciones populares. Es decir, el sentido de la participación de la colectividad, puede expresarse hacia todos los ámbitos de la sociedad y de los asuntos públicos. En estos términos la democracia participativa plantea una proyección mayor hacia el concepto de democracia plena.

Si señalamos que el ser humano es el elemento importante en la democracia representativa, significa que usted amable lector es importante; y, que, de su reflexión y decisión frente a las urnas al depositar su voto, decidirá el futuro, y el ejercicio de la democracia representativa que permitan el desarrollo social, progresista, donde considere que los canales participativos en la toma de decisiones, seguimiento y gestión, control y rendición de cuentas, constituyan las prácticas ciudadanas

Señalamos así porque ya no se puede aceptar el viejo concepto de democracia representativa que, generalmente se constituyó en el instrumento para el usufructo de los politiqueros de oficio y de las oligarquías de siempre. Debemos recordar siempre que el concepto de democracia participativa no significa exclusión sino, por el contrario, como su nombre lo indica integración. Integración que implica que nuestros caminos son convergentes y nuestra búsqueda es la misma. Nuestras raíces son iguales, pero infinitas en sus formas y múltiples en nuestras concepciones. Nuestro destino es el mismo en su permanente devenir entre la magia y la realidad, entre la nostalgia y la alegría, para juntos buscar la libertad, el pan, el estudio y la dignidad.

Consideramos que usted es importante y decidor en el desarrollo de la historia lojana, ecuatoriana, hacemos de ellas, Loja, Ecuador, ciudad y país, grandes y solidarias o se quedan colgadas en la historia para el lamento y dolor de lo que pudo haber sido y no fue. Por ello al consignar su voto en las urnas, debe pensar que la política, para cumplir sus grandes objetivos, debe converger tres grandes cualidades en los candidatos que aspiran a ocupar las diferentes dignidades en la elección popular.

La primera cualidad: vocación de servicio y devoción al país, provincia y ciudad donde comulguen, tres principios elementales en el desarrollo de los pueblos: honestidad, veracidad y laboriosidad. La segunda, la primacía de las leyes cumplir y hacer cumplir las jerarquías de la Constitución, Códigos, Ordenanzas, y normas que establezcan el buen convivir entre los hombres y mujeres de la comunidad. La tercera, cumplir con la oferta de campaña, acompañada con una constante fiscalización de las obras públicas y rendición de cuentas permanentes a sus electores. Así sea.