Por: Sandra Beatriz Ludeña
Eduardo Galeano en el pronunciamiento sobre: Es tiempo de vivir sin miedo, dice: “El miedo amenaza: si usted ama tendrá SIDA, si fuma tendrá cáncer, si respira tendrá contaminación, si bebe tendrá accidentes, si come tendrá colesterol, si habla tendrá desempleo, si camina tendrá violencia, si piensa tendrá angustia, sí duda tendrá locura, si siente tendrá soledad”.
Y refuta: “Para tener aliento hay que tener desaliento, para levantarse hay que saber caerse, para ganar hay que saber perder; y hay que saber que esa es la vida no más, y que te caes y te levantas muchas veces, y algunos se caen y no se levantan nunca más, y esos son los más sensibles, los que son más fáciles de lastimar, la gente que más le duele vivir, la gente más sensible, la más vulnerable. En cambio, los que se dedican a atormentar a la humanidad tienen un día que es larguísimo, porque no tienen una glándula que se llama conciencia y es la que te atormenta por las noches”.
Según Galeano el ejercicio de la solidaridad es un antídoto para el miedo, cuando se practica de veras en el día a día, es también un ejercicio de la humildad que enseña a reconocerse en los demás, y a reconocer la grandeza escondida en las cosas chiquitas.
Por esto, en otra parte, menciona: “…ser capaz de mirar lo que no se mira, y lo que merece ser mirado, las pequeñas, las más diversas cosas de la gente anónima, que los intelectuales suelen despreciar, ese micro mundo dónde yo creo que se alienta la grandeza del universo, y alguna veces, ser capaz de contemplar el universo desde el ojo de las cerraduras y desde las cosas chiquitas, asomarme… a los grandes misterios de la vida, al misterio del dolor humano, pero también, al misterio de la humana persistencia en esta manía, a veces inexplicable de pelear por un mundo que sea la casa de todos y no la casa de toditos y el infierno de la mayoría”.
“Ver la belleza, la capacidad de hermosura de la gente humilde, de la gente más sencilla, que tiene una insólita capacidad de hermosura que a veces se manifiesta en una canción, en un grafiti, en una charla cualquiera”.
“Hace poquito, yo me fui a caminar, y venía una niña gritando en sentido contrario, venía saludando a los patos, y les decía: ‘buenos días, patitos’, ‘buenos días patitos’. A esa edad, todos somos poetas, después el mundo se encarga de achicarnos el alma”.
Para vivir sin miedo, hay que entender estos puntos de vista de Eduardo Galeano, porque, sin esto, no hay vida, es posible que nos cuidemos del sida, del cáncer, de la violencia, de la angustia, de la locura, de la soledad. Pero, aprender a evitar el temor a vivir con miedo, también es esencial, y la solidaridad es la salida, ver las cosas pequeñas y descubrir la hermosura en la sencillez, así, vivir sin miedo es posible.
