Las condiciones económicas actuales evidencian que del 100% de la población del Ecuador, que actualmente se encuentran desempleadas, el 17,01% se ha decidido a emprender. Esta realidad deja ver la palpable necesidad de generar fuentes de empleo como condición para combatir la crisis laboral, es aquí donde la Academia, se convierte en puente importante para lograrlo.
Es la Universidad al momento de transferir conocimiento a los futuros profesionales la llamada a infundir a sus estudiantes el mirar la crisis como una oportunidad de crecimiento, ya que es bien conocido que durante tiempos de crisis económica es cuando mayormente la creatividad aflora, aquí es cuando nacen los nuevos negocios o nuevos emprendimientos.
La Universidad es generadora e impartidora de herramientas que permitirán la correcta iniciación de emprendimientos, así como brindar las directrices para que estos emprendimientos se sostengan y perduren en el tiempo. En la Universidad se imparte la cátedra de emprendimiento únicamente en la Facultad de Ciencias Administrativas mientras que en algunas universidades se lo hace en el mayor número de facultades, esta realidad nos conduce a realizar el presente análisis comparativo entre la realidad de los estudiantes que reciben la cátedra en las instituciones de educación superior con la finalidad de medir el impacto de las herramientas que desde la academia se ha entregado al momento de emprender y al momento de tomar decisiones para resolver situaciones negativas durante el desarrollo del emprendimiento.
La intención de emprendimiento se da de forma natural para muchas personas y sabemos además que no siempre resultan en negocios efectivos ya sea por los métodos como por las habilidades del emprendedor. En este estudio se analiza el nivel de emprendimiento de los alumnos que por su propia iniciativa empezaron un negocio y de qué forma el recibir la cátedra de emprendimiento influye sobre la motivación para iniciar su propio negocio.
En base a lo expuesto, encontramos que alrededor de 3 de cada 10 alumnos en promedio, tuvieron la iniciativa de emprender su propio negocio, y de ellos la mayoría provenía de actividades en conjunto con la familia. No obstante, de estos emprendedores un 85% de los alumnos manifestaron que la cátedra les ha resultado de mucha ayuda para guiar y manejar sus negocios. Es importante destacar este punto de la formación académica, dado que las universidades están encaminadas a colaborar en la construcción de negocios eficientes, en formar para fortalecer las empresas del medio, a través de la innovación de productos y servicios, mediante herramientas que le sean útiles para analizar las diferentes estrategias de mercado y de producto.
Si bien muchos negocios inician con la necesidad de generar un empleo propio, que no nace de lo académico, se reconoce la importancia de este rol formal para fortalecer las ideas de negocios que se construyen basados en un modelo de valor y eficiencia. Una vez que los alumnos han cursado la mitad de su carrera universitaria, se encuentran con la materia Emprendimiento dentro de su malla curricular, y es aquí donde se hace un énfasis en la preparación académica para hacer frente a la creación de un negocio rentable y eficiente. La cátedra pretende además de motivar a los alumnos para que tengan la confianza de incursionar en emprendimiento, facilitarle instrumentos útiles que les permitan enfrentarse a la competitividad del mercado.
La comprensión de la complejidad de manejar un negocio, se reconoce como riesgosa por el nivel de variables no controlables que existen en el mercado. Es quizás por esto que su disposición de emprender no se ve reflejada en el corto plazo, sino más bien en el mediano y largo plazo, es decir de 3 a 5 años.
En síntesis, se demuestra la importancia de que en las universidades se brinde formación en temas de emprendimiento para el manejo adecuado de los negocios ya que ejercen una gran influencia en las personas que desean ser los dueños de sus propias pymes.
