El silente olvido de la cultura en el último debate presidencial ecuatoriano

La política y la cultura son dos caras de la misma moneda en la construcción de una nación. Sin embargo, en el último debate presidencial del Ecuador, ambos candidatos hicieron caso omiso de este pilar fundamental, demostrando una vez más la tendencia a marginar la cultura del discurso público.

Cultura, no solo arte

Para muchos, cultura podría evocar imágenes de teatros, música y literatura. Sin embargo, su alcance es mucho más profundo. La cultura abarca nuestra identidad, valores, tradiciones y aspiraciones como sociedad. Ignorar este tema en un debate presidencial es ignorar una parte esencial de lo que somos como nación.

La falta de mención de la cultura en el debate es aún más sorprendente dada la crisis que este sector ha enfrentado en tiempos recientes, sin mencionar la remembranza de lo claramente evidenciado durante la pandemia de la COVID-19 que golpeó duramente a los artistas, museos, teatros y eventos culturales, dejando una sensación de abandono en un sector que ya de por sí luchaba contra el olvido y la falta de financiamiento.

El Ecuador, con su rico tapiz cultural, merece una política que proteja y promueva este patrimonio. La demanda no es solo por más fondos, sino por un reconocimiento de que la cultura es un sector vital, que contribuye tanto al bienestar emocional como al desarrollo económico del país.

El debate presidencial es una oportunidad para que los candidatos muestren sus visiones y prioridades para el país. La ausencia de la cultura en este escenario demuestra una preocupante omisión. Es esencial que los líderes del Ecuador reconozcan la importancia de la cultura y trabajen en pro de su desarrollo y reconocimiento. La cultura no es un lujo, es la esencia de la identidad ecuatoriana.