Santiago Armijos Valdivieso
Uno de los extravagantes desaciertos de la Constitución elaborada en la Asamblea de Montecristi fue la creación de la cuarta función del Estado, denominada pomposamente “Función de Transparencia y Control Social”, cuyo fin es promover, a través de la sociedad, el control de las entidades y organismos del sector público y la designación de las autoridades de control, incluido Contralor, Fiscal General, Procurador General, Consejo de la Judicatura, Consejo Nacional Electoral, Superintendencias, etc. Se entiende que aquello se dio como “ingenioso” remedio a las incorrectas prácticas del pasado, en las que los partidos políticos, a través del Congreso Nacional, designaban, de acuerdo con su mezquina conveniencia, a las más altas autoridades judiciales y de control.
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