El compromiso social

“El compromiso social nace, crece y se desarrolla siempre y cuando haya concienciación en la acción personal hacia el bienestar común de la sociedad”.

Las universidades de nuestro país ocupan, hoy en día, un papel fundamental que se traduce en la formación de cuadros profesionales capaces de adaptarse y actuar con eficiencia y calidad en esta amplia gama de nuevas realidades de índole global. De ahí que no sólo deban transformarse para preparar a sus egresados de acuerdo con los nuevos perfiles requeridos por el mercado laboral, sino que también deberán procurar una educación más humanista y de vocación social. Esta aptitud de compromiso, nos hace referencia a la acción empática y responsable ante los desafíos sociales, ambientales y económicos a nivel local, nacional e internacional, así como ante los valores democráticos fundamentales de la sociedad actual. Supone analizar y valorar el impacto social y medioambiental de las soluciones técnicas y de las prácticas profesionales, y actuar con responsabilidad, asegurando y promoviendo el respeto a las diversas identidades culturales, lingüísticas y de género, a los derechos fundamentales y a la igualdad de oportunidades. Todo ello entendido desde el marco global de desarrollo y progreso sostenible. Entonces podemos mencionar que la responsabilidad social, es un término que se refiere al compromiso de los miembros integrantes de una sociedad. El compromiso social posee un conjunto de habilidades, valores y actitudes, mismos que están plenamente relacionados con la tolerancia, la apertura, la responsabilidad, el respeto a la diversidad, a la perspectiva intercultural, a la participación democrática, al medio ambiente, y al sentido de pertinencia. La base de este criterio debe de ser justamente la aplicación de estos valores y conocimientos al servicio de la solución de los diferentes problemas sociales. Es decir, poner los intereses de la sociedad por sobre los intereses particulares en la búsqueda del bien de la sociedad y de esta manera comprometer al máximo nuestras capacidades para lograr sacar adelante a nuestros pueblos. Hoy nos hemos dado cuenta que en los momentos de crisis uno realmente descubre su esencia personal y sobre todo la social. Ayudar a los demás es parte de nuestra condición social y todos debemos cultivarla. Para lograr una convivencia sana que conduzca al bienestar de la sociedad, es imperativo que quien tenga la capacidad, conocimiento y valores para ayudar, lo realice.