Cuaresma: ¿cuáles muros debemos destruir?

Quilanga, 23 de febrero 2024

El ciclo litúrgico católico en este 2024, nos ubica ya en una nueva Cuaresma, que va desde el Miércoles de Ceniza, hasta el inicio del triduo Pascual. Durante 5 semanas, para los fieles es un tiempo propicio para la revisión de su compromiso cristiano y de reorientación de sus acciones de vida, coherentes con su opción de vida.

El papa Francisco bien dice en su mensaje que “es tiempo de actuar, y en Cuaresma actuar es también detenerse”. Detenerse significa hacer una parada, no es mirar hacia atrás, sino, en esta pausa le ponemos ritmo y trascendencia a las agitaciones de la vida que entorpecen la acción comprometida y coherente.

Las agitaciones de la vida opacan el compromiso y la condición de ser humano hace que cada vez que pueda levante muros y muros a fin de no cumplir con su misión y vocación, de allí el llamado a actuar, que no es otra cosa que, revisar mi compromiso y reorientarlo, hacia una vida coherente con los principios y valores de sus convicciones humanas, religiosas y espirituales.

El llamado es para todos: matrimonios, sacerdotes, religiosos, laicos, profesionales. Derribar y destruir los muros es actuar, la pregunta es entonces ¿cuáles muros debemos destruir? Entre vicios y pecados, la zona de confort nos impide ver lo esencial y nos deja en lo accidental y relativo, por ello, cada ciclo, cada tiempo pierde valor y sentido, la misma vida se desvanece en sus horas y días.

En pleno auge del siglo XXI, entre avances a nivel científico, social, religioso, técnico-tecnológico y político, seguimos pensando que los muros van a solucionar los estereotipos o los prejuicios que separan lo esencial de lo accidental, lo permanente de lo trascendente o lo relativo de lo absoluto. Al contrario, los muros no solucionan, esconden las debilidades frente a las fortalezas, la virtud frente al vicio, la verdad frente a la mentira, la fraternidad, frente a la individualidad.

Los muros, por tanto, a derribarse y destruirse pasan primero, por reconocerse así mismo, mi yo superior y trascendente, segundo, la expresión de nuestro talento único, es decir lo que podemos hacer y la forma de hacerlo; y, tercero es el servicio a la humanidad. Entonces, cuando combinamos el conocimiento de sí mismo, la expresión y el servicio a la demás, vamos llegando a la plenitud. (Cf. Las Siete Leyes Espirituales del Éxito, autor Deepak Chopra).

Los muros físicos ya fueron derribados y la magia del internet anuló las fronteras, somos seres universales, nos guste o no, somos ciudadanos del mundo.

Los muros más fuertes y difíciles de derribar están dentro de nosotros, los fabricamos nosotros mismos en nuestro yo superior. La envidia, el egoísmo, la vanidad, el deseo de tener poder, dinero, placer y figurar hacen que se cometan las injusticias y crímenes más abominables. Muchos impunes, porque el poder y el dinero temporal lo justifican y se ocultan entre sí. ¿Acaso no ha visto usted que los enemigos de ayer, son amigos hoy?, ejemplos bastan.

La Cuaresma ha llegado, está entre nosotros y es un tiempo de gracias y liberación, es el paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida, de la mentira a la verdad, de la injusticia a la justicia, del egoísmo a la solidaridad y de la vanagloria a la humildad.