
Leonardo Chamba H.
Conjunto Los Estelares. De este grupo viene a mi memoria lo siguiente: debido a que a inicios de 1967 se desintegró el grupo Los Players, porque varios de los integrantes se trasladaron a Quito a formar parte del conjunto dirigido por el músico lojano Medardo Luzuriaga, el acordeonista Guillermo Espinosa Espejo inmediatamente conversó con Wilfrido Montalvo, su hermano Iván y el guitarrista Guillermo Sagbay, quienes ya tenían alguna experiencia por haber sido miembros del Conjunto Los Púrpuras (de corta duración), junto con Freddy Paz (acordeonista) y Mario Quirola (vocalista) y, acto seguido, organizó el “Conjunto Los Estelares”, con Jorge Massa (vocalista) y Alfonso Coronel (bajo eléctrico), además de los instrumentistas arriba mencionados. Después de algún tiempo se separaron Jorge Massa, porque se trasladó a Guayaquil a continuar los estudios superiores, y también Alfonso Coronel. Estas dos vacantes fueron llenadas por el cantante José Pepe Ochoa y por el guitarrista Alejandro Papo Guerrero en el bajo eléctrico. Por otra parte, Guillermo Espinosa suprimió la actividad de acordeonista que la mantuvo con Los Huambari y Los Players y adquirió un piano electrónico, con lo cual el grupo exhibió un mejor estilo. Pasó el tiempo, y para 1972 se enroló al grupo el músico Enrique Cueva, formando dúo de saxofones con Iván Montalvo.
Para continuar, es pertinente exponer una breve semblanza del percusionista Wilfrido Montalvo Bustamante, con quien fuimos compañeros en el primer curso del colegio Bernardo Valdivieso en el ciclo 1960-1961, habiendo iniciado una amistad que se mantiene incólume por más de seis décadas. En una amena conversación mantenida recientemente, me comentó algunas facetas de su vida, que las comparto de grata manera: Wilfrido se inició en la música a la edad de 13 años, cuando fue reclutado por el músico Édgar Palacios, director de Los Delfines, en calidad de “bajista y arreglista”; pero, me aclaró que fue “bajista” porque bajaba los instrumentos del vehículo en que se transportaban a alguna presentación, y fue “arreglista” porque arreglaba, es decir, acomodaba los instrumentos en el escenario. Es un percusionista autodidacta, pues no tuvo ningún profesor que le enseñara a tocar este instrumento; me confió que antes de comenzar a manejar las baquetas (palillos) para golpear los timbales (tambores) se ejercitó “cogiendo el compás” restregando el “güiro”, que lo “fabricó” de la capa metálica externa de un termo de agua caliente usado. Sin embargo, cada vez que había la oportunidad se dedicaba a entrenarse “a escondidas” en el manejo del bombo y los timbales. Agregó que el primer grupo al que se integró en “forma oficial” en calidad de baterista fue el de Los Púrpuras, habiendo participado antes en la banda de guerra y en la banda de música del colegio Bernardo Valdivieso. Después, se enroló en el Conjunto Los Estelares, agrupación de la que tiene innumerables recuerdos de anécdotas ocurridas tanto en las actuaciones como fuera de ellas; además, tuvo la oportunidad de acompañar a famosos artistas que se presentaron en Loja, como Jesús Vásquez del Perú y los argentinos Leo Dan, Yaco Monti, el Greco, entre otros. Antes de optar por un apropiado descanso dentro de la actividad musical, para dedicarse por entero a concluir los estudios de Derecho en la Facultad de Jurisprudencia de la UNL, participó en calidad de percusionista en el Conjunto Universitario bajo la dirección del maestro Édgar Palacios, habiendo efectuado presentaciones en diversas ciudades de nuestro país, así como en las giras realizadas a Europa, concretamente a Rumania, y en Asia a Japón, en donde quedaron grabados varios discos LP y videos de las actuaciones en la televisión estatal de cada país.
